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sábado, 20 de julio de 2013

Nuevos estados europeos de siglo XX: de la República Democrática de Bielorrusia, la Rada y el exilio bielorruso


Mapa de la República Democrática de Bielorrusia (1918-1919). Fuente: Wikipedia

Tercer capítulo de nuestra serie “Nuevos estados europeos del siglo XX”. Empezamos con dos estados filonazis de la Segunda Guerra Mundial, la República “independiente”de Eslovaquia de monseñor Tiso y el Estado “independiente” de Croacia de AntePavelic. En esta ocasión vamos más al este y nos retrotraemos a la Primera Guerra Mundial: la creación de la República Nacional de Bielorrusia (Belorusian National Republic, BNR). 

Los bielorrusos nunca habían contado con un estado nacional. Durante siglos habían formado parte de estados con base étnica dominante ajena, casos por ejemplo del Principado de Polatsk y el Gran Ducado de Lituania durante la Edad Media y de la República o la Mancomunidad de las Dos Naciones (Polonia y Lituania) durante la Edad Moderna. Desde el siglo XVIII la práctica totalidad de losterritorios de lo que hoy conocemos como Bielorrusia pasaron a formar parte delImperio zarista. Rusia procedió a una intensa rusificación del territorio y su población, situación que se mantuvo hasta la Primera Guerra Mundial cuando fue campo de batalla (frente oriental) del enfrentamiento entre rusos, de una parte, y alemanes y austro-húngaros de otra. De hecho los alemanes llegaron a controlar buena parte Bielorrusia occidental. Tras la revolución de octubre de 1917, que inicialmente triunfó en Minsk y otras ciudades bielorrusas, los alemanes recuperaron la iniciativa y los soviéticos perdieron el control de casi todo el territorio.


Pahonia, emblema oficial de la República Democrática de Bielorrusia (1918-1919). 
Fuente Wikipedia.

El nacionalismo de los rusos blancos o bielorrusos se manifestó de forma muy marcada durante estos años. De hecho, fue durante la negociación del Tratado de Brest-Litovsk entre la Rusia bolchevique –que quería una rápida salida de la guerra mundial traicionando los acuerdos firmados por Nicolas II con la Entente– y el Imperio Alemán (II Reich) cuando la Rada (asamblea) proclamó la independencia de Bielorrusia aprovechando el vacío de poder debajo por la retirada soviética. Surgió así el estado que es objeto de estudio en esta entrada: la República Nacional (también denominada Popular) Bielorrusa.


Primer gobierno de la República Democrática Bielorrusa (1918). Fuente: Wikipedia


Por interés estratégico, de disponer de un estado tapón frente a la siempre temible Rusia (ahora soviética), la Alemania de Guillermo II dio cierto apoyó a este nuevo estado aunque a efectos prácticos los bielorrusos acusaron reiteradamente a los alemanes de obstaculizar el fortalecimiento de sus instituciones estatales aún embrionarias. La aventura duró poco menos de un año pues el nuevo estado careció de elementos básicos para mantener una vida independiente en la comunidad internacional (límites estatales reconocidos, fuerzas armadas propias, sistema financiero…). La derrota definitiva de Alemania y los Imperios Centrales en la Primera Guerra Mundial implicó la pérdida del decisivo apoyo exterior y la consiguiente ocupación por parte de los soviéticos y su Ejército Rojo en enero de 1919, todo esto en el contexto de la recién iniciada Guerra Civil Rusa. De hecho los soviéticos instituyeron un nuevo estado comunista: la República Socialista Soviética Bielorrusa. La guerra ruso-polaca, pocos meses después, provocó una nueva redistribución territorial yla pérdida real de cualquier posibilidad de reconstituir un estado libre ydemocrático en Bielorrusia. De hecho, en 1922 la república socialista soviética de Bielorrusia pierde su “independencia formal” para pasar a ser uno de los estados fundadores de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).


Celebración del aniversario de la fundación de la República Democrática de Bielorrusia. Vilna, 1935.
Fuente: Wikimedia 

Ahora bien, ¿desapareció el estado nacional bielorruso surgido en 1918? Perdió el requisito, indispensable para el reconocimiento internacional de cualquier estado independiente, de contar con territorio propio, pero algunas de sus instituciones políticas subsistieron en el exilio y se presentaron internacionalmente como legítimas representantes del pueblo bielorruso. Así la Rada su asamblea representativa, se trasladó a Vilna en 1919 para posteriormente hacerlo a Grodno y a Kaunas, donde estableció una relación de coordinación y apoyo mutuo estable con la República de Lituania. Lituanos y bielorrusos intentaron así contener el expansionismo de sus poderosos vecinos, tanto el de los rusos soviéticos como el de los polacos, con éxito muy limitado. Mientras Lituania, pese a algunas importantes pérdidas territoriales, incluida la capital, Vilna, mantuvo su independencia política, Bielorrusia ya no la recuperó. De hecho durante los años veinte y treinta la Rada se mantuvo en el exilio y no colaboró, ni con los soviéticos ni, tras el inicio de la Segunda Guerra Mundial, con los alemanes que invadieron y devastaron Bielorrusia. En la Bielorrusia ocupada por los nazis sí se constituyó un estado títere, Rada Central Bielorrusa, pero este no mantuvo relación alguna con las autoridades democráticas de la Rada exiliadas en occidente. 

Al concluir la Segunda Guerra Mundial la Rada de la República Democrática Bielorrusa recuperó su actividad desde Alemania occidental. Así lo hizo público en 1948, en una conferencia política celebrada en Osterhofen (Baviera). El exilio bielorruso, junto a los de otras nacionalidades sometidas a la URSS como las de las antiguas repúblicas bálticas, Ucrania…, denunció la ocupación soviética del país y la violación de los derechos humanos que sufría su población. El interés estratégico occidental durante la Guerra Fría llevó a EE.UU. y sus aliados a apoyar algunas de sus actividades. Radio Europa Libre emitió durante muchos años programas de radio para la población de Bielorrusia tanto en ruso como en bielorruso.


Bandera e himno oficial de la República de Bielorrusia que recupera los símbolos de
 la República Democrática de Bielorrusia, 1918-1919)



Crónica de Euronews sobre situación política de Bielorrusia: represión de la oposición democrática

En 1991, en pleno proceso de descomposición de la URSS, se proclama en Minsk la independencia de la República de Bielorrusia. El nuevo parlamento de Bielorrusia adoptó los símbolos estatales de la República Democrática d Bielorrusia, incluida la bandera blanca, roja y blanca. No obstante, había un problema de legitimidad institucional que impidió, a diferencia de lo que sucedió en otras repúblicas exsoviéticas como las bálticas, la disolución de las instituciones políticas representativas del exilio. El lento proceso de democratización del país se cortó en 1994 cuando se produjo la elección como presidente de Alexander Lukashenko. Este rechazó cualquier tipo de relación con el exilio político bielorruso y estableció un régimen dictatorial que, a fecha actual, sigue siendo prácticamente el único estado europeo que no es miembro del Consejo de Europa. 

La Rada mantiene sus actividades políticas principalmente entre la población bielorrusa de Europa y Norteamérica. Su actual presidenta es Ivonka Survilla, la séptima en los casi ya 100 años de vida de la institución.


lunes, 20 de mayo de 2013

De Gorbachov, la Perestroika y la Guerra Fría


Avanzamos con paso firme por la Guerra Fría, ahora especialmente que estamos completando las tareas de equipo de la Webquest Good Bye, Lenin. Entre los términos cuya definición está pendiente nos encontramos con el de perestroika, término muy popular a finales de los ochenta y hoy prácticamente arrinconado a las páginas Web y los libros de historia. ¿Qué era la perestroika?, ¿qué pretendía con ella su impulsor, el último gran dirigente soviético Gorbachov?

La URSS y los estados del bloque soviético vivían una situación social, económica y política muy complicada a mediados de los años ochenta. La preocupación principal de Gorbachov como secretario general del PCUS cuando accedió al cargo en 1985 era propiciar una reestructuración o recontrucción (perestroika) del sistema de economía socialista planificada que estaba a punto de colapsar. La eficiencia productiva era escasa, no se generaban bienes y servicios suficientes en cantidad y especialmente en calidad para cubrir la demanda creciente y cada vez más exigente de la población, la industria armamentística absorbía ingentes recursos... Las principales líneas de actuación previstas para convertir el sistema económico en más eficiente pasaban por promover la descentralización en la toma de decisiones económicas, cierto fomento de la empresa privada hasta entonces prácticamente inexistente, permitir la inversión de capitales del exterior, liberalizar el mercado de ciertos productos, combatir la corrupción y el absentismo laboral asociado al alcoholismo... 

El plan fue acogido con bastante simpatía por la población de las nacionalidades de la URSS, no tanto por los dirigentes del partido cuyo poder mermaba. En todo caso las reformas planteadas se manifestaron insuficientes. De hecho las expectativas creadas y no satisfechas fueron el motor de cambios más profundos en el terreno político aunque en este caso el impulso más bien procedió de los estados satélites de Europa del Este donde revoluciones populares acabaron derrocando a los gobiernos comunistas. De hecho los sucesos que hemos estudiado en el otoño de 1989 con la caída del Muro de Berlín y la desaparición del régimen comunista en la RDA no fueron más que ejemplos del cambio democratizadores que se sucedieron entre 1989 y 1990 en casi todos los países del bloque. De hecho este proceso acabó con la desintegración misma de la URSS en 1991, iniciada con la secesión de las tres repúblicas bálticas de Lituania, Letonia y Estonia anexionadas por la fuerza durante la Segunda Guerra Mundial. En el terreno económico la transición al capitalismo que se inició con la perestroika fue también acelerada, caótica incluso en Rusia y su área de influencia económica durante los primeros años de la década de los noventa. 

domingo, 10 de marzo de 2013

De "Berlín, la caída: 1945", la gran obra de Antony Beevor, y nuestra Webquest "La Secretaria de Hitler" (HMC)

Trabajamos la Webquest La secretaria de Hitler y en grupos vamos aclarando, en nuestro blog colaborativo, los términos a incluir en la que pudo haber sido la última entrada del diario de Hitler, apenas unas horas antes de suicidarse. ¿Qué hubiese pensado Adolf Hitler en esas horas? ¿Qué visión tendría de su "obra política" justo cuando se derrumbaba ese mundo que intentó construir? Pocas dudas tenemos sobre el sufrimiento que experimentaron los habitantes del búnker en esos días previos al fin de la Segunda Guerra Mundial en Europa. El Hundimiento (Hirchsbiegel, 2004) nos ha ayudado, sin duda, a descubrirlo.

La gran mayoría de los habitantes del búnker durante los últimos días de la guerra eran dirigentes nazis responsables de horrendos crímenes. Conforme estudiemos con más detenimiento la guerra, abundaremos en ellos. Fueron en buena medida víctimas de sus propios errores. Pero también pagaron, por éstos, millones de alemanes civiles que sufrieron en los últimos meses de la guerra devastadores bombardeos como el de Dresde o la huida masiva hacia occidente por el temor a las represalias que hacia ellos pudieran infringirles las poblaciones eslavas hasta entonces sometidas al III Reich, el Ejército Rojo, los propios prisioneros liberados de los atroces campos de concentración de Polonia... Antony Beevor en su conocidísima obra Berlin, la caída: 1945, best seller mundial, nos retrata esos últimos meses de la guerra mundial en Europa con gran detalle. Hemos leído algunos pasajes y sabemos bien qué escenario dantesco de destrucción y muerte nos dibuja este historiador británico. Por ejemplo, hoy sabemos, que cientos de miles de mujeres alemanas fueron violadas por las tropas ocupantes soviéticas, de los saqueos y las atrocidades sufridas por los alemanes en Silesia, Prusia Oriental o Pomerania... Les animamos a que no sean solo algunas partes seleccionadas de un capítulo las que se lean, que incluyamos la obra entera, completa, como objeto de lectura en los próximos meses.

jueves, 6 de septiembre de 2012

Vísteme despacio que tengo prisa: historias automovilísticas; los Agnelli y FIAT



El jueves próximo, día 13, empiezan las clases en nuestro instituto con el acto de presentación de los estudiantes de 1º y 2º de bachillerato. Allí estaremos y, de hecho, a partir de ese día las vacaciones de HISTORIA_a_por_TODAS concluyen. Apuramos los últimos post previos a ese día y mantenemos la atención en el mundo del volante, o de las cuatro ruedas: historias automovilísticas, hoy de la familia Agnelli, los fundadores y magnates de uno de los gigantescos imperios mundiales de la industria del automóvil, la italiana FIAT.

 

Giovanni Agnelli es el iniciador de esta saga de grandes empresarios de Piamonte. En 1899 funda FIAT (Fabbrica Italiana Automobili Torino). El grupo empresarial FIAT hoy no solamente fabrica coches sino han diversificado sus actividades a los sectores petroquímico, enérgético, ferroviario y aeroespacial. Pese a su enorme capital, FIAT se ha mantenido durante más de un siglo bajo el control de la propia familia. Aunque hoy el presidente del gupo es el joven John Alkann Agnelli, de 37 años de edad y tataranieto del fundador Giovanni Agnelli senior, el accionista de referencia, es el grupo Chrysler Group LLC. Durante su historia, FIAT ha producido coches en Europa, América y Asia. Pocos saben que fue socia fundadora de SEAT, aportando su tecnología punta en los años cincuenta y sesenta para la producción de coches en España, en la fábrica de Martorell de Barcelona. Por ejemplo, el popular SEAT 600 es construido como derivación del FIAT 600 bajo licencia del grupo italiano. No fue la única incursión empresarial de FIAT en España. En los años treinta había adquirido la empresa Hispano-Suiza dedicada a la fabricación de vehículos de lujo. Más sorprendente incluso fue su aventura empresarial en la URSS, durante la Guerra Fría, para la producción en los años sesenta y setenta del modelo FIAT 124 en la fábrica soviética del grupo VAZ.

 

La historia de FIAT no solamente es la historia de Turín, la industriosa ciudad del Piamonte, cabeza del proceso de unificación de Italia durante el siglo XIX, sino es historia misma de Italia. FIAT ha sido símbolo de la industria italiana durante décadas y décadas, y del poder creativo y exportador del norte del país. Los Agnelli han tenido, además, una discreta pero relevante influencia política en el país durante todo este tiempo. Durante la dictadura de Mussolini, en buena medida, presevaron su independencia sin asumir compromisos muy profundos con el régimen. Apoyaron el restablecimiento de la República en la posguerra y desde su grupo empresarial impulsaron el proceso de espectacular crecimiento económico del país de los cincuenta y sesenta. Turín también ha visto cómo los Agnelli han extendido su poder económico y social en la ciudad. Pocas instituciones como el club de fútbol Juventus sirven para mostrar ese poder. Un Agnelli, Edoardo, fue presidente ente 1923 y 1935, aunque también lo fueron Gianni y Umberto, entre 1947 y 1962. En la actualidad el club es presidido por Andrea Agnelli.

 

martes, 29 de mayo de 2012

De la Eurocopa ganada por España contra la URSS en plena Guerra Fría; y la Webquest Good Bye, Lenin

En apenas unas semanas el país se movilizará alrededor de nuestra selección de fútbol. España intentará defender en Polonia y Ucrania el título de la Eurocopa obtenido cuatro años antes en Austria y Suiza. Las imágenes, del "histórico" gol de Fernando Torres, nos acercan a una de las mayores victorias deportivas de España de los últimos años, Mundial de fútbol de Sudáfrica aparte.

   

¿Fue la Eurocopa de 2008 la primera ganada por España? No. Fue la segunda. La primera se sitúa mucho tiempo antes, en plena Guerra Fría, con una Europa dividida por el telón de acero y una España, la de Franco, aliada menor de EE.UU. pero entusiastamente anticomunista. Sucedió en Madrid, el día 21 de junio de 1964, y la selección de España derrotó a la mismísima URSS en la final del torneo disputada en el estadio Santiago Bernabeu. El título obtenido, antecesor de la actual Eurocopa, recibía el nombre de Copa Europea de Naciones. La primera edición se celebró en 1960, en Francia, y la vencedora había sido la URSS; la segunda edición, en España. O sea, que el país ganó el título jugando como anfitriona y derrotando en la final a la campeona. El resultado final fue 2 a 1, con goles para España de Pereda y Marcelino. El régimen franquista aprovechó el evento, el triunfo logrado, para reivindicarse internacionalmente. También la propaganda publicitó internamente la victoria como un logro histórico, una derrota infringida a la URSS y su régimen comunista, enemigo ideológico declarado del franquismo. Franco asistió a la final como espectador. Lo que no se conoce tanto es que España, cuatro años antes, en la edición anterior del torneo, renunció a participar cuando en la fase eliminatoria, por sorteo, le tocó jugar con la URSS. En 1960, no; en 1964, sí. Eran años en los que España no mantenía ni siquiera relaciones diplomáticas con los países del bloque soviético, conocidas por el franquismo como "Rusia y países satélites". No era posible viajar a esos países, en condiciones ordinarias, con pasaporte español. Únicamente a principios de los setenta se entablaron relaciones con algunos de estos estados, entre ellos la RDA (establecidas en enero de 1973 con el intercambio de embajadores pero suspendidas nuevamente en 1975 y reanudadas en 1977). Hubo que esperar a la muerte de Franco para que España entablase relaciones diplomáticas directas con la URSS, a nivel de intercambio de embajadores. Sucedió en 1977 y el primer embajador español en Moscú tras el franquismo fue José Antonio Samaranch, con el tiempo, Presidente del Comité Olímpico Internacional.


Y seguimos con la WebQuest Good Bye, Lenin. Hemos terminado de aclarar, en gran grupo y en clase, los términos históricos necesarios para la elaboración de la carta, una de las dos tareas de grupo correspondientes a la WebQuest. El plazo pactado para la entrega, el viernes día 8 de junio. Y la próxima semana compartiremos en público la producción que cada uno de los grupos hace de su presentación multimedia audiovisual. 

sábado, 28 de enero de 2012

Tragedias navales, también en la Segunda Guerra Mundial: el hundimiento del Wilhelm Gustloff


Hemos estudiado varios de los más famosos hundimientos, algunos accidentales, otros provocados por acciones de guerra, durante la década de los años 10 del siglo XX. Indudablemente la catástrofe del Titanic (1912) es, casi casi un siglo después, la más impactante. Nos ha servido para introducirnos en su época a través de la WebQuest Un espía en el Titanic, cuya tarea final estamos ultimando estos días, y también nos ha ayudado a entender cómo los desafíos de la sociedad industrial por dominar enteramente la navegación de pasajeros a gran escala por los océanos del mundo tuvo un fuerte tributo de sangre.

Lo que no hemos comentado aún en clase, cuando nos dirigimos al estudio de la Revolución Rusa y de los años del periodo de entreguerras (1918-1939), es que la catástrofe del Titanic no es ni de cerca la mayor tragedia marítima del siglo XX. Tampoco lo es el torpedeamiento del Lusitania, ni el hundimiento del Brittanic o el Príncipe de Asturias, o el Valbanera..., todos comentados en clase y abordados desde Historia_a_por_Todas. En el contexto de las últimas semanas del III Reich, con la Alemania nazi en retirada en todos los frentes de batalla ante el avance arrollador de los aliados, un gigantesco trasatlántico alemán que se afanaba en repatriar a más de 10.000 alemanes de Prusia Orienta, entre personal militar y civiles, fue torpedeado y hundido por un submarino soviético, el S-13 comandado por Alexander Marinesko. El trasatlántico de lujo alemán, que a día de hoy descansa en los fondos arenosos del mar Báltico, era el Wilhelm Gustoloff. Aproximadamente 9500 de sus pasajeros y tripulación murieron. Sucedió en la noche del 30 de enero de 1945, hace casi justo 67 años. Unos días después, el 9 de febrero, ese mismo submarino soviético, hundió a otro barco, el General von Steuben. Se trataba de otro de los buques de pasajeros militarizado por la Marina de Guerra Alemana, en este caso reconvertido en hospital para la evacuación de heridos desde Polonia. Se estima que murieron en este ataque aproximadamente 4000 personas, entre heridos y civiles evacuados.


Los dos documentales que aquí compartimos en esta entrada del blog nos ayudan a aproximarnos al conocimiento de la tragedia del Wilhelm Gustloff, especialmente el de National Geographic: El último viaje del Gustaloff.

viernes, 26 de marzo de 2010

Hoy, acuerdo de Praga sobre reducción de armamento Rusia-EE.UU. Lejos, muy lejos en la historia de "¿Teléfono Rojo? Volamos hacia Moscú".


Desde que concluyó la Guerra Fría y se produjo la desaparición de la URSS, las relaciones entre su heredera, Rusia, y EE.UU. han mejorado considerablemente. Hay rivalidad, crisis y tensiones, pero nada que ver con la situación precedente. En este contexto, los gobiernos de ambas superpotencias militares, han decidido que el próximo día 8 de abril, en Praga, van a firmar un acuerdo de reducción de armamento nuclear de aproximadamente el 30 % del arsenal de cada uno de sus estados, y sustituirá al tratado START I de 1991, que también supuso un espectacular ajuste armamentístico, Fue firmado apenas unos meses antes del colapso de la URSS. Desde los años setenta del siglo XX (SALT y ABM), los acuerdos de reducción de armamento se han ido sucediendo, en buena medida ante la presión de la opinión pública mundial temerosa de la mortandad de un eventual conflicto nuclear que, de hecho, llevaría a la destrucción de la humanidad.

La Guerra Fría y la amenaza nuclear ha sido un tema recurrente en el cine. Tal vez, la película de Kubrick (1964) Teléfono Rojo? Volamos hacia Moscú, haya sido la que mejor ha abordado el tema. De hecho, su uso didáctico está bastante extendido. Comúnmente Historia_a_por_Todas ha aportado enlace y reseña de producciones propias de desarrollo curricular basadas en el tratamiento del cine histórico. Hoy, en un curso en el que no ejercemos la docencia, preferimos recomendar recursos ajenos. Algunos de ellos, como éste, confiamos en utilizarlos directamente. En todo caso, recursos hay muchos, y el cine de contenido histórico, tampoco falta. Y de calidad.

domingo, 14 de marzo de 2010

Holodomor: polémica histórica y polémica parlamentaria

Holodomor es el nombre que comúnmente recibe el genocidio que se produjo en Ucrania entre 1932 y 1933, cuando el país estaba sometido a la dominación soviética estalinista. La politica de persecución de la población campesina propietaria de tierra se intensificó sobremanera en esos años en toda la URSS, pero especialmente en Ucrania, donde las autoridades confiscaron casi la totalidad de la producción de cereales con el ánimo de producir una hambruna que diezmara una población poco proclive a los planes de colectivización acelerada de Stalin. Es muy difícil cuantificar el número exacto de muertes pues, en ese contexto de desnutrición, las enfermadades epidémicas se extendieron sobremanera y muchas veces son identificadas como víctimas de éstas a quienes, en origen, lo fueron de la hambruna. Tampoco los registros demográficos soviéticos facilitan datos fiables. El número de fallecidos oscila, según estimaciones, entre más de millón y medio, hasta siete millones.

Aunque algunos historiadores y especialmente en su momento la URSS minimizaron el impacto de los hechos, hoy es opinión comúnmente extendida entre la comunidad historiográfica la responsabilidad de Stalin en los hechos y el carácter intencional de la hambruna. Las dudas, tal como hemos apuntado, se centran más en las dimensiones. Tras la desaparición de la Unión Soviética, Ucrania logró su independencia y las autoridades han reivindicado públicamente los hechos, logrando el reconocimiento de la atrocidad como genocidio en el ámbito político internacional. La ONU, en 2003, reconoció los hechos como genocidio; igual hizo el Parlamento Europeo en 2008. España, como estado, se ha sumado a este reconocimiento del carácter criminal de la persecución del pueblo ucraniano.

Hace apenas unos días, el Holodomor alcanzó cierta repercusión mediática en España con motivo del rechazo de una propuesta parlamentaria, del diputado Jordi Xuclá, del grupo catalán de Convergencia i Unió, que pedía la inclusión del contenido de estudio y condena de este genocidio en los currículos escolares españoles. La propuesta fue rechazada, con el voto de grupos de izquierda, incluido el PSOE, aunque el motivo utilizado por quienes se opusieron a ello fue la improcedencia formal de la petición en el sentido de que la aprobación de los contenidos a enseñar no es competencia de las Cortes Generales, sin que por ello se deduzca, en modo alguno, que España o grupos políticos mayoritarios en el país cuestionen los hechos y su gravedad.

miércoles, 14 de octubre de 2009

La película "Katyn": una mirada a los crímenes estalinistas

Hace unos días llegó a las carteleras españolas Katyn (Andrzej Wajda, 2007). Se trata de una película polaca que aborda uno de los primeros grandes crímenes de la Segunda Guerra Mundial: el asesinato de al menos unos 4.100 polacos, en su gran mayoría oficiales del ejército polaco, en el bosque de Katyn, acaecido en la primavera de 1940. Acordada la división de Polonia entre la Alemania y la URSS gracias al Pacto secreto germano-soviético (agosto de 1939), nazis y soviéticos invadieron y dividieron el país en dos zonas de ocupación. Stalin, máximo dirigente soviético del momento, decidió la eliminación de buena parte de los prisioneros polacos en poder del Ejército Rojo. Su brazo ejecutor fue el comisario Beria. No fue el de Katyn la única masacre de los soviéticos en Polonia. Muchos prisioneros, no sólo militares, sino también intelectuales, dirigentes políticos nacionalistas…, fueron asesinados en otras actuaciones. En total se estima que los eliminados en el conjunto de tres masacres acaecidas en la primavera de 1940 se sitúa en torno a los 25.000 ciudadanos polacos.

En 1941 la situación política cambió y la URSS fue invadida a traición por los nazis. Dos años después, en 1943, los alemanes hicieron pública la existencia de las fosas comunes en Katyn. Inmediatamente las autoridades nazis culparon a los comunistas soviéticos y aprovecharon el crimen para lanzar una intensa campaña propagandística anticomunista: el documental que aquí podemos ver, del régimen de Vichy (franceses colaboracionistas), es un buen ejemplo. También Franco envió a un representante, Giménez Caballero, quien dio testimonio público del crimen a través de un libro: La matanza de Katyn (visión de Rusia). Los soviéticos negaron cualquier responsabilidad en los hechos pero su testimonio no fue creíble, especialmente para el gobierno polaco en el exilio –en Londres-, que rompió relaciones con Moscú. Churchill, conocedor de la autenticidad del hallazgo y la imputación hecha por la Alemania nazi, por conveniencia bélica, prefirió dar credibilidad a la versión soviética.

El final de la Segunda Guerra Mundial, con la total ocupación soviética de Polonia y posterior establecimiento de un régimen dictatorial comunista, tuvo el efecto de prorrogar durante décadas el reconocimiento soviético del crimen. En los Juicios de Nuremberg, la farsa soviética llevó a que se intentara procesar a algunos oficiales nazis por el hecho, aunque finalmente no fue tomado en cuenta y no hubo ninguna condena por los hechos. Ni siquiera la desestalinización de los años cincuenta permitió que Moscú asumiera su responsabilidad. Eso sucedió en 1990, ya acabada la Guerra Fría. Se desclasificaron documentos secretos soviéticos y nuevas fosas comunes fueron localizadas y sus cadáveres, en algunos casos, exhumados.