En los últimos años nos hemos habituado a compartir los muchos éxitos de los deportistas españoles. Tal vez el más brillante, por corresponder al deporte de masas más importante del país, ha sido la consecución por la selección española de la Copa del Mundo de Fútbol en el reciente Mundial de 2010 en Sudáfrica.
Con motivo del trabajo colaborativo Memoria de la Transición Democrática, algunas entrevistas a parientes y conocidos de nuestros estudiantes nos han ayudado a recuperar el recuerdo de algunos de los esporádicos (casi siempre individuales) éxitos deportivos de los años finales del franquismo y de la Transición Democrática.
Uno de los hitos más relevantes de aquella época fue la obtención del torneo de Wimblendon (1966) por el tenista Manolo Santana. El tenis era entonces -a diferencia de lo que es actualmente- un deporte elitista y muy minoritario en España, donde los éxitos deportivos eran escasísimos. La dictadura, tal como podemos comprobar en el documental de No-Do, supo aprovechar bien el éxito: el propio Franco recibió a Santana en el Palacio del Pardo. El tenista departió con toda la familia, particularmente con los nietos del Generalísimo, y les obsequió con una exhibición en los jardines de la residencia.
Otro deportista que adquirió gran notoriedad en la España de finales del franquismo fue el motorista Ángel Nieto. Fue tcampeón del mundo de motociclismo en trece ocasiones entre 1969 y 1984. Los triunfos deportivos de Ángel Nieto, que después fueron continuados por otros motoristas -hasta la actualidad-, también fueron la manifestación pública del éxito de una histórica marca española de motocicletas, Derbi -con fábrica en Martorellas (Barcelona)-, y la popularidad de este tipo de vehículo como medio de transporte en la España de los años sesenta y setenta. El siguiente documental de Canal Historia, Historia del motociclismo en España, nos ayuda a reconocer la gran vinculación que había entre la industria de la moto en Cataluña, de enorme pujanza en aquella época, y el motociclismo de competición.
lunes, 13 de junio de 2011
Durante el pasado curso hemos dedicado buena parte del tiempo al estudio de la dictadura franquista. Una de las peculiaridades de ese régimen fue la defensa de un sistema orgánico de representación, no democrático, que no reconocía la libertad de asociación y participación política en partidos políticos (pluripartidismo) y sindicatos (libertad sindical). Con motivo del trabajo colaborativo Memoria de la Transición, algunos entrevistados han contado sus experiencias de lucha por la libertad sindical en los primeros años de la transición democrática. En este post recuperamos y ampliamos algunos de los contenidos abordados.
Durante el franquismo no se reconocía la libertad sindical. Trabajadores y empresarios se agrupaban de forma conjunta y formalmente obligatoria en sindicatos (sindicato vertical) por sectores o ramas de actividad económica. Cada uno de los sindicatos verticales se integraban en una estructura única para toda España, la denominada Organización Sindical Española, que era un elemento más de la estructura del Movimiento Nacional y de forma indirecta en el propio Estado franquista.
El sindicato vertical se presenta como una aplicación directa al caso español del ideario fascista de superación de la conflictividad social y laboral a partir del encuadramiento obligatorio de trabajadores y empresarios en organizaciones de representación común. En el lenguaje retórico de la dictadura, el sindicato vertical era una manifestación de la superación de la lucha de clases. A este órgano de control social, el sindicato vertical, la dictadura sumaba otras medidas, alguna claramente represiva como la ilegalización de la huelga. La denominada unidad sindical y las bases de la organización de la Organización Sindical Española derivan de la Ley de 26 de enero de 1940 sobre Unidad Sindical, una ley típicamente fascista, inspirada en la legislación laboral de la Italia de Mussolini. De hecho, esta ley tuvo su antecesora en el Fuero del Trabajo de 1938, una de las Leyes Fundamentales franquistas aprobadas durante la Guerra Civil y que reconocía, sin garantía, algunos derechos laborales. La organización definitiva del conglomerado de organizaciones sindicales franquistas se concretó poco después en la Ley de Bases de la Organización Sindical, de 6 de diciembre de 1940. La Organización Sindical Española celebraba anualmente una concentración en Madrid, con motivo del Día del Trabajo (1 de mayo), a la que asistía Franco como Jefe del Estado y Jefe Nacional del Movimiento.
La organización sindical pronto concentró mucho poder. A diferencia de otras organizaciones del Movimiento Nacional, tuvo cierta capacidad de adaptación a los cambios sociales y económicos del periodo dictatorial. La elección de la representación de los sindicatos, entre trabajadores y empresarios, era democrática en la base. De hecho organizaciones sindicales ilegales, de clase, clandestinas, lograron infiltrarse y lograr participación en ellos, particularmente las Comisiones Obreras (CC.OO.), sindicato de orientación comunista, y la Unión Sindical Obrera (U.S.O.), aunque también en menor medida afiliados de UGT (socialista) y CNT (anarquista). El resultado final fue que el Sindicato Vertical, al final de la dictadura, era una estructura burocrática poco politizada. La dirigencia franquista, en muchos casos de clara orientación falangista, contrastaba con sus bases, que en buena medida veían la organización como una mera estructura administrativa del régimen. De hecho no eran pocos los empresarios que abiertamente desoían sus principios y entablaban la negociación de las condiciones laborales de sus empresas con los representantes de los sindicatos de clase clandestinos, asambleas de trabajadores, etc., ajenos a las propias pautas de actuación impuestas por el régimen.
La facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, igual que sucedió en 2008 y 2009, cuando acompañamos a nuestros estudiantes a la convocatoria PAU de junio, en esta ocasión también será la sede principal de los exámenes. Allí estamos citados todos, aproximadamente una hora antes del acto de presentación, para evitar imprevistos. Ya se conocía calendario (días 15, 16 y 17 de junio) y horario desde hace meses, hoy se comunicó finalmente la sede.
Este curso, en la convocatoria de Junio de 2011, vamos a hacer las funciones de vocal PAU de nuestro centro. Acompañaremos a casi una cincuentena de chicos y chicas, tantos estudiantes como ilusiones vinculadas a la realización de estudios universitarios, esperemos que más pronto que tarde. A muchos los conocemos, a otros no; a todos nuestros mejores deseos y nuestra disponibilidad. Como vocal de centro estamos, y estaremos los días de celebración de los exámenes en la sede, para resolver cuantas dudas se tengan y apoyarles en esos momentos de algunos -esperemos que pocos- nervios. Animo.
La llegada de la democracia tras la dictadura franquista supuso cambios importantes en el ámbito de la regulación del derecho familiar. Nuestro trabajo colaborativo, Memoria de la Transición democrática, en la que estudiantes entrevistan a familiares y conocidos que vivieron de primera mano aquellos años, se hace eco de ello. Entre las novedades, sin duda, la más relevante fue la aprobación de la Ley del divorcio. Por primera vez desde la Segunda República se reconocía la posibilidad de la disolución del matrimonio que, hasta ese momento, conforme a los principios de la religión católica, se planteaba como indisoluble.
La introducción del divorcio se hizo a través de la reforma del Código Civil. La reforma se afrontó en la primera legislatura constitucional, una vez aprobada la Constitución de 1978, siendo ministro de Justicia Francisco Fernández Ordóñez, miembro del sector socialdemócrata de UCD y que, años después, acabó siendo ministro de Asuntos Exteriores del gobierno de Felipe González. La Iglesia católica se opuso a la modificación, oposición que contó también con parte del sector democristiano del partido en el gobierno UCD, que ya para entonces, pocos meses después del intento fallido de golpe de estado del 23 F y con la presidencia de Leopoldo Calvo Sotelo, afrontaba una situación de debilidad grave previa a su posterior descomposición. Incluso hubo diputados centristas que votaron en contra de una reforma que, en cambio, sí contó con el apoyo de la izquierda.
Las previsiones iniciales sobre el impacto de la legalización del divorcio no se vieron confirmadas. No hubo un número espectacularmente alto de disoluciones durante los primeros años. No obstante, la reforma supuso la introducción con fuerza de una visión más secularizada de la institución matrimonial que la por entonces dominante, y el planteamiento público de un problema que durante los años de la dictadura se había silenciado en gran medida. El cine y la televisión se hicieron eco de este nuevo entorno social. En ese sentido, tal vez, destacó sobremanera la emisión y el éxito que tuvo una serie de TVE emitida apenas dos años después de la legalización del aborto, Anillos de Oro (Pedro Masó, 1983), donde los protagonistas, una pareja de abogados matrimonialistas -Lola, interpretada por Ana Diosdado, y un joven Imanol Arias en el papel de Ramón-, afrontaban situaciones de conflicto familiar muy similares a las que se vivían en la España de aquella época.
Competencia digital y didáctica de la historia centra sus primeros posts en un estado de la cuestión particular: describir y reflexionar sobre nuestra propia investigación de máster, sobre el mismo tema, y en general, sobre nuestra experiencia en el ámbito de la integración curricular de las TIC durante los últimos años, incluidas experiencias del presente curso. Este trabajo de reflexión, orientado también a apoyar a cuantos compañeros conscientemente abordan la labor de favorecer un cambio de estilo de aprendizaje en sus instituciones de formación, lo presentamos como aportación propia al Premio Internacional Educared 2011. Tras nuestra pasada y muy gozosa experiencia como ponente en el V Congreso Internacional Educared 2009, nos enfrentamos al reto de poner en valor, en consideración de expertos y compañeros de Educared, nuestro trabajo en el ámbito del desarrollo de la E-A de la historia desde la tecnología digital.
Gracias a tod@s los que nos han apoyado en este camino al que aún le espera -eso deseamos- nuevas y aún más interesantes etapas.
miércoles, 1 de junio de 2011
Hace apenas unos días nuestros estudiantes completaron un trabajo colaborativo: Memoria de la Transición Democrática. Buscaron información sobre aspectos sociales, políticos, económicos de esta etapa histórica cerca, muy cerca, entrevistando directamente a sus padres, madres, abuelos, conocidos... La suma de toda esa información ha dado lugar a un conocimiento muy contextualizado, cercano, significativo, de esa época. Juntos hemos descubierto que la Historia de España contemporánea, de Canarias, con mayúsculas, se construye a partir de las pequeñas contribuciones de muchos. En ese proceso de construcción de conocimiento, compartido, entre tod@s, un capítulo muy especial lo ha ocupado la prensa: la televisión, en menor medida la radio, y desde luego, también la prensa escrita. Probablemente pocos medios de prensa escrita simbolizan mejor el espíritu de la transición que la revista Interviú. Hace apenas unos días se celebraba el 35 aniversario de su primer número.
¿Cómo nació Interviú? ¿Qué pretendía? ¿Qué aportó en su momento al cambio de la sociedad española? Interviú, revista semanal, publica su primer número en mayo de 1976. Hacia apenas unos meses había muerto Franco y la Monarquía de Juan Carlos I se abría paso con notable dificultad. Los deseos aperturistas de buena parte de los dirigentes del régimen, incluido el Rey, de llevar la dictadura a un sistema democrático, no se correspondían con los hechos muchas veces. La oposición democrática presionaba en la calle, quería cambios profundos y rápidos; el búnker, los inmovilistas y nostálgicos de la dictadura franquista, también se hacía presentes. Interviú, como el diario El País -cuya publicación arrancó algunas semanas antes-, o Diario 16, supusieron la presencia de medios de comunicación de corte más moderno, identificados claramente con los principios democráticos y la libertad de expresión. También la prensa independiente conservadora que había subsistido durante la dictadura, con algo más de lentitud y dificultad, también inició algunos años después esa transición publicística.
Interviú fue una apuesta del grupo de comunicación ZETA. El medio hizo una apuesta por el periodismo de investigación y suscitó el interés popular a través del reclamo que suponía la publicación en portada de una mujer en topless. Se trataba de una fórmula ingeniosa, atractiva y popular, también utilizada por cierta prensa deportiva. Interviú sintonizó rápido con el espíritu democrático popular dominante en la sociedad de la transición, especialmente con el de las clases medias urbanas, y contribuyó a romper algunos de los tabúes tradicionales de la prensa franquista, por ejemplo, el retratar a personajes políticos en escenarios de vida cotidiana, como ciudadanos corrientes. Algunas de sus investigaciones tropezaron con la resistencia de poderes fácticos como el ejército, la Iglesia, la banca...
Portada del número 1831 de Interviú. 35 aniversario.
Fuente: http://www.interactivadigital.com
En los años de gobierno de Felipe González, con el régimen democrático ya asentado, Interviú también adoptó un perfil crítico de las situaciones de abuso del poder. Destacó en este sentido la revelación de escándalos de corrupción económica o de terrorismo de estado (GAL). A fecha actual sigue la estrategia de comunicación originaria de entremezclar la información característica de los medios de prensa rosa -en algunos casos la publicación de determinadas fotografías no consentidas le ha valido condenas judiciales- con el reportaje social y político de calidad, siempre con un excelente tratamiento de la imagen.
viernes, 27 de mayo de 2011
Así fue hace dos años. Y sin grandes cambios, la historia se repite año tras año. La gran mayoría, más del 90 % de los estudiantes que se presentan a la PAU, la superan. Tú serás uno más de ellos, confía en ello.
Hace unos días utilizamos una frase concluyente: "esto se ha acabado". Y era/es cierto. Ya hemos acabado con las clases y quienes han superado todas las asignaturas de bachillerato, además de alcanzar el título, están en condiciones de presentarse a la PAU. Este curso vamos a acompañar a los estudiantes del centro en esos días, en la Universidad de La Laguna.
Desde hace ya meses conocemos el calendario de las pruebas. No se sabe aún (en los próximos días) el lugar concreto del Campus de Guajara donde nos corresponderá realizar los exámenes. Lo comunicaremos. Ahora lo relevante, nada más recibir las calificaciones de la convocatoria de mayo (el próximo martes día 31, por la mañana), es proceder a matricularse de la prueba. Tenemos dos días (31 de mayo y 1 de junio) y para ello hemos de pasar por Secretaría para cumplimentar los impresos con carácter previo al abono de las tasas. Es importantísimo cumplir con los plazos.
En todo caso, cualquier duda que tengamos, la podemos resolver en el propio centro, contactando con nosotros, o si no nos desplazamos al centro, por correo electrónico: lacobar@gobiernodecanarias.
Suerte a todos y todas, y buena preparación...
sábado, 21 de mayo de 2011
Vivimos días de intensísima actividad política. Apenas faltan unas horas para unas elecciones municipales en toda España y autonómicas en 13 de sus comunidades autónomas, multitudinarias concentraciones populares antisistema se desarrollan con éxito en muchas de nuestras ciudades..., y tal vez sea el momento de "reflexionar" desde el conocimiento sobre cómo nuestra democracia resuelve el problema de conjugar la participación política con la gobernabilidad de nuestras instituciones: la solución dada es la representatividad, o sea, que el titular de la soberanía (del poder de decisión), el pueblo español, elige con cierta periodicidad y somete a diversos controles (políticos, judiciales, sociales como la prensa...) a sus representantes. De este modo se justifica la elección de diputados, senadores, diputados autonómicos, concejales de los ayuntamientos... El cauce principal -no único- de organización de esa representación política, según nuestra actual Constitución, lo constituye la participación política a través de los partidos y la facultad reconocida con carácter general a los ciudadanos a ser electores (derecho de sufragio activo) y elegidos (derecho de sufragio pasivo).
¿Por qué el sistema constitucional español prima tanto la representación de partidos políticos frente a la representación personal, o expresiones de democracia directa como el referéndum que se prevé pero con restricciones y limitaciones notabilísimas? La respuesta nos la dan en buena medida los redactores del anteproyecto de la Constitución actual, y fue fruto de un acuerdo político muy amplio, hasta hace muy poco no cuestionado: la necesidad de favorecer la gobernabilidad de las instituciones permitiendo que el partido que gane obtuviese una representación mejorada de la que proporcionalmente le corresponde por sus votos, evitando que los grupos pequeños (con la excepción de los nacionalistas y regionalistas) pudieran mediatizar la formación de gobiernos. Había aún el recuerdo histórico de la Segunda República con sus coaliciones ingobernables y de confrontación, o la experiencia vecina y más reciente de la República italiana, del efecto pernicioso de aplicar una representación más proporcional. De otra parte, la posición ventajosa de los partidos a efectos de primar su representación (en España la elección del Presidente del Gobierno -monarquía parlamentaria-, presidentes de CC.AA. y alcaldes es indirecta) venía también determinada por el temor histórico a favorecer los personalismos (caudillismos, recuerdo recientísimo de la dictadura franquista...). Esto explica, por ejemplo, que también haya límites fortísimos a la iniciativa legislativa popular, la convocatoria de referendos, en todo caso con valor consultivo, no vinculante...
En los últimos meses se ha polemizado mucho sobre la posible necesidad de, si no cambiar los fundamentos generales del sistema de representación democrático español, sí al menos favorecer su proporcionalidad. El vídeo anterior muestra la pregunta de un internauta al actual presidente del gobierno, Rodríguez Zapatero, sobre la posible conveniencia de, al menos sustituir la Ley D´Hont, la que se aplica para la adjudicación de escaños en el Congreso de los Diputados -el Senado sigue un sistema mayoritario excepcional-, parlamentos autonómicos, cabildos insulares, consells de cada una de las islas Baleares y ayuntamientos de toda España. La Ley D´Hont, tal como se explica en el vídeo siguiente, con carácter general, favorece mucho la representación de los partidos más votados, especialmente del ganador, en las circunscripciones pequeñas, o sea, aquellas en las que se eligen pocos representantes. Casi la mitad de los diputados españoles, por ejemplo, son elegidos en provincias con 6 o menos diputados. El sistema de elección de diputados en España, recogido en la Ley Orgánica -desarrolla un derecho fundamental, el de participación política- del Régimen Electoral General (LOREG), recoge unas reglas que, de hecho, ya se aplicaron en las elecciones generales de 1977. Por tanto, realmente es en origen preconstitucional, y fue fruto de un pacto del gobierno de Adolfo Suárez, reformista franquista, con los principales partidos de la oposición democrática, entonces agrupados en la denominada Platajunta.
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