miércoles, 21 de julio de 2010

Dictaduras de América Latina en el siglo XX: la dictadura cívico-militar de Uruguay (1973-1985)

Seguimos con nuestra serie "dictaduras latinoamericanas del siglo XX", y nuestra segunda parada la hacemos en Uruguay. Este pequeño estado sudamericano, conocida como la Suiza de América, se caracterizó durante años por su estabilidad política democrática y relativa prosperidad económica. En los años sesenta del siglo pasado, no obstante, la situación social empeoró. Dentro del movimiento obrero uruguayo surgió con fuerza el denominado movimiento tupamaro, organizado de forma muy potente alrededor de la defensa de un proyecto revolucionario de orientación marxista que tomaba como modelo más cercano el de la Revolución cubana. En 1968 optó por la lucha armada como instrumento de participación política a la vez que la extrema derecha y el ejército, hasta entonces bastante alejado de la participación política, actuó como contrapunto en una ambiente de creciente violencia. En 1973, el presidente constitucional, Bordaberry, logró el apoyo de las fuerzas armadas para dar un golpe de estado cívico-militar. La acción contó con el apoyo de la dictadura de Brasil, del momento, y de los Estados Unidos, comprometidos entonces en una lucha muy enérgica contra lo que consideraban movimientos subversivos de extrema izquierda en el cono sur: apenas unas semanas después los militares también asumían el poder por la fuerza en Chile.

El régimen instaurado disolvió el Parlamento e intentó implantar un régimen de carácter autoritario de inspiración fascista. De hecho su modelo intentó imitar buena parte de las construcciones politicas del carlismo español, en lo teórico, y el franquismo en el orden institucional establecido. No lo logró. En cambio, fueron los militares los que asumieron un poder creciente en la dirección del país, y protagonizaron de modo muy directa la represión política de la oposición. El general Gregorio Álvarez estuvo al frente de la jefatura del estado entre 1981 y 1985. Aunque cuantitativamente no adquirió las proporciones de las dictaduras militares argentina o chilena de la época, el régimen uruguayo también persiguió con dureza a sus enemigos políticos: desapariciones, encarcelamiento y exilio . No obstante, no desmantelaron completamente el régimen de partidos histórico del país y, de hecho, pese a que inhabilitaron a muchos dirigentes de los partidos tradicionales (blanco y colorado), otros miembros sí participaron en el entramado institucional de la dictadura. Un plebiscito celebrado en 1980 dio al traste con los intentos de instaurar un régimen constitucional autocrático a su medida y, tras un amplio pacto entre la durante mucha parte de la dictadura dividida oposición democrática, Uruguay celebró elecciones democráticas libres en 1985.

martes, 20 de julio de 2010

Dictaduras de América Latina en el siglo XX: Pérez Jiménez y Venezuela

Tras varias semanas ocupados con las implicaciones políticas que han tenido la celebración de los mundiales de fútbol a lo largo de la Historia, inauguramos una nueva serie, esta vez dedica a los dictadores que ha tenido América Latina durante el pasado siglo. No vamos a hacer una presentación exhaustiva -algo muy difícil en todo caso porque ejemplos hay muchos y de muy diversa orientación ideológica-, sino simplemente acercarnos a un fenómeno, el de las dictaduras, muy presente en la Historia contemporánea de América como una manifestación extrema de autoritarismo, muchas veces con origen o justificación en el caudillismo cívico-militar o militar.

Y empezamos con Venezuela, que vive actualmente años de equívoco régimen democrático, con el recuerdo de su última dictadura, la encabezada por Marcos Pérez Jiménez entre los años 1952 y 1958. Se trató de un régimen autoritario de carácter conservador, reaccionario, fuertemente apoyado por la oligarquía del país y con una orientación modernizadora en lo económico innegable. Se desarrollaron obras públicas de gran calado, como las autopistas que unen Caracas con La Guaira y Valencia, el conjunto urbano de los Próceres y la Ciudad Universitaria, en Caracas. Pérez Jiménez también abrió las puertas del país a la inmigración, principalmente europea de portugueses, italianos y españoles. Entre la colonia española destacó por su número los inmigrantes canarios y gallegos.

La moneda tuvo reverso, el característico de los regímenes dictatoriales que excluyen el más elemental respeto al estado de derecho, la libertad y los derechos humanos. Se suprimió la actividad pública de la gran mayoría de los partidos políticos y organizaciones sindicales independientes. Muchos opositores sufrieron cárcel, exilio o desapariciones, fenómeno este último extraordinariamente extendido en la región como instrumento de lucha política. Contó con el apoyo de los EE.UU., en el contexto de la Guerra Fría y ante la expansión creciente de la ideología comunista por América y el Caribe.

La caída del régimen se produjo en enero de 1958 gracias a la conjunción de la movilización popular, principalmente de trabajadores, y un pronunciamiento militar de oficiales opositores. Pérez Jiménez tuvo que tomar el camino del exilio con dirección a la República Dominicana. Años después fue extraditado a Venezuela, juzgado y condenado, pero cumplió una pena de prisión de unos cinco años, entre 1963 y 1968. Con posterioridad, sin mucho éxito, intentó reintegrarse a la vida política venezolana en la etapa democrática. Sus intentos cesaron cuando tomó el camino definitivo del exilio, en Madrid, donde falleció en 2oo1. Curiosamente, cuando Hugo Chávez, también militar pero de orientación progresista, tomó el poder, invitó a Pérez Jiménez a su toma de posesión y mantuvo con él una buena relación.

lunes, 19 de julio de 2010

Fútbol e Historia: la España del éxito de Sudáfrica 2010 y el fracaso de España 1982



España ha hecho "Historia" en Sudáfrica 2010 al proclamarse campeona mundial de fútbol. Una marea de españoles de todas las edades ha inundado las calles del país para celebrar el principal hito futbolístico de España de todos los tiempos. Detrás quedan otras ocasiones mundialistas desaprovechadas por la selección, y entre éstas, tal vez una de las que resulte más destacada, es la del Mundial de 1982 que se celebró en España.



La organización del Mundial fue todo un reto para la sociedad española del momento. Se consideró el evento como una oportunidad de primer orden para mostrar al mundo la imagen de una nueva España, ya democrática y con niveles considerables de progreso material y desarrollo social. Se construyeron estadios, como el de Oviedo y Valladolid, y otros fueron profundamente remozados, entre éstos, el Nou Camp de Barcelona y el Santiago Bernabeu de Madrid. El esfuerzo organizativo fue considerable y, en ese terreno, el logro fue más que satisfactorio desde la inauguración que se produjo en Barcelona hasta la final celebrada en el Santiago Bernabeu. En cambio, no acompañó el éxito deportivo. España fue eliminada en la segunda fase, al no superar ni a la República Federal de Alemania ni a Inglaterra en Madrid. Antes, a duras penas, logró la clasificación en la primera fase celebrada por la selección en Valencia.



La mascota del Mundial fue Naranjito, símbolo que tuvo un éxito mediático relativamente considerable. Era aquella una España que, pese a la recuperación democrática, vivía aún con sobresalto una situación política compleja. El Gobierno de Leopoldo Calvo Sotelo llegaba a su fin ese verano -de hecho pocas semanas después de concluido el Mundial se convocaron elecciones anticipadas que posteriormente ganaron los socialistas con Felipe González como candidato a la presidencia del gobierno. Otro acontecimiento de primer orden, también de aquel año 1982, fue la primera visita al país del Papa Juan Pablo II. De todo eso hace ya 28 años...

domingo, 27 de junio de 2010

Fútbol e Historia: de la victoria de Alemania Occidental en el Mundial de 1954 o "El milagro de Berna"


Seguimos con "Fútbol e Historia", en estos días de Mundial, y hoy nuestra contribución recuerda un hito deportivo "histórico" para Alemania: su victoria en el Mundial de 1954 celebrado en Suiza. Alemania ya ha sido protagonista de nuestra serie, tanto como organizadora (República Federal) del Mundial de 1974 como protagonista (República Democrática Alemana) de la gran sorpresa de ese torneo al vencer contra todo pronóstica a sus compatriotas occidentales. Veinte años antes, la RFA fue la selección revelación del mundial. Los alemanes lograron la victoria final al derrotar a la entonces reputada como mejor selección del mundo, Hungría, por 3 a 2, en un partido celebrado en Berna.


Fue este triunfo, igual que otros mundialistas, un acontecimiento con marcadísimo sentido político. Alemania acaba de salir derrotada de la Segunda Guerra Mundial y su orgullo nacional estaba profundamente herido, especialmente por la división a la que fue sometida por los aliados a su conclusión. De hecho su representación deportiva internacional, igual que su subsistencia política bajo la forma de dos estados separados y diametralmente opuestos en lo ideológico, estuvo seriamente comprometida durante años. En 1954, no obstante, la selección de fútbol de la recién creada República Federal Alemana, participó en el Mundial y ganó.

Los partidos de la selección alemana de fútbol fueron seguidos por la radio, medio que, a falta de la generalización de la televisión en Europa, era el utilizado comúnmente para seguir este tipo de acontecimiento deportivo. El mito de esta selección ha sido recogido en una excelente película, El Mito de Berna (Das Wunder von Bern), dirigida por Wortmann (2003). La cinta nos descubre el hecho y especialmente el ambiente social del momento, de las sensaciones encontradas de frustración y esperanza de un país marcado por la muy reciente guerra y división. Destaca la presentación de la enternecedora historia de liberación y descubrimiento personal de un chaval de 11 años que tiene, como otros muchos a esa edad y época, su ídolo en Helmut Rahn, el jugador que logró el gol decisivo en la final, pocos minutos antes de su conclusión.

sábado, 26 de junio de 2010

Fútbol e Historia: la Italia fascista, victoriosa de los mundiales de 1934 y 1938

Seguimos con el Mundial, con contenidos históricos, no histórico deportivos sino histórico políticos. Y lo hacemos con Italia, selección recién eliminada en el Mundial 2010 pero que tiene tras de sí un bagaje de triunfos mundialistas en un deporte que los italianos denominan calcio: los dos primeros, campeones del mundo en 1934 y 1938, victorias ampliamente explotadas por la propaganda fascista.

El Mundial de 1934 se organizó en Italia y fue el primero que se desarrolló en Europa tras el primero celebrado en Uruguay. Las autoridades fascistas se volcaron en el evento y la selección italiana, una de las favoritas, logró el triunfo final al imponerse en la final a Checoslovaquia. En cuartos de final, en un partido extremadamente polémico, la España del mítico Zamora fue eliminada por Italia. No sólo en ese partido, sino en otros disputados por Italia, hubo acusaciones de favorecimiento arbitral hacia la selección anfitriona. La dictadura de Mussolini aprovechó propagandísticamente el evento como muestra de la eficiencia organizativa del país y los avances materiales.

En 1938 el triunfo transalpino se produjo en el Mundial de Francia. Con buena parte de los jugadores de la ocasión anterior, Italia también logró el campeonato: en la final ganó a Hungría por 4 a 2. España, en plena Guerra Civil, estuvo ausente del evento, si bien para entonces realmente jugaban a nivel internacional dos equipos, uno en representación del régimen republicano y otro del bando nacional. El torneo estuvo caracterizado por los abucheos con los que los aficionados franceses acompañaron la participación de los futbolistas alemanes e italianos. Estábamos en el verano previo al inicio de la Segunda Guerra Mundial y las crisis prebélicas del momento protagonizadas por Hitler habían enrarecido las relaciones el ambiente político y social en la Europa del momento.

Mussolini, Hitler y Franco fueron dictadores fascistas que supieron aprovecharse bien del fútbol como fenómeno de masas para sus fines propagandísticos. Un documental muy interesante de Canal de Historia nos desvela las estrategias seguidas por estos dirigentes en el ámbito del deporte en general y del fútbol en particular.

martes, 22 de junio de 2010

Fútbol e Historia: Corea del Norte y el Mundial de Inglaterra 1966

Goleada histórica en el Mundial: Portugal, 7; Corea del Norte, 0. El país asiático, tal vez el más aislado de la Tierra a fecha actual, ha dado una mala imagen en Sudáfrica, pero pocos saben que Corea del Norte está asociada a una de las más sorprendentes historias del fútbol mundial y de utilización política del deporte. Fue en 1966 en el Mundial de Inglaterra donde los futbolistas norcoreanos hicieron historia. Contra todo pronóstico, llegó a los cuartos de final donde, in extremis, fue eliminada por Portugal, no la del actual Ronaldo, sino la de otro mítico jugador de aquella época, Eusebio, mozambiqueño de nacimiento y enrolado en la selección de su entonces metrópoli colonial. Corea del Norte perdieron por 5 a 3, pero los asiáticos fueron capaces de situarse por delante 3 a 0 durante la primera parte. Antes de llegar a esta fase tan avanzada del torneo, Corea del Norte también había sorprendido, especialmente al vencer y eliminar a una potencia futbolística mundial de primer orden, Italia.


Corea del Norte es, desde la Segunda Guerra Mundial, una férrea dictadura comunista estalinista. Historia_a_por_Todas se ha hecho eco en varios posts de las anómalas condiciones de vida y desarrollo humano de uno de los regímenes dictatoriales más atroces, dictadura basada en el culto a la personalidad del máximo dirigente: Kim Il Sung, hasta 1994, y Kim Jong Il, su hijo, hasta la actualidad. La brutalidad del régimen llega al extremo de la liquidación física de los dirigentes cuando se desvían del mandato del tirano o se les inculpa de los desastres de gestión, como ha sucedido hace unos meses con el anterior responsable de la reforma monetaria, condenado a muerte y ejecutado por "errar" en sus planes de política económica. ¿Puede correr suerte similar el portero de Corea que "recibió" los siete goles? ¿Sus restantes compañeros? No sería una novedad una reacción así; así jugadores de Iraq fueron torturados y lesionados por el régimen de Sadam Hussein tras perder varias competiciones internacionales. Confiemos en que nada de esto ocurra, algo que en todo caso difícilmente conoceremos. Lo que sí sabemos es qué suerte siguieron los jugadores norcoreanos, "heroes" del Mundial de 1966. En la actualidad la gran mayoría vive en su país, tan aislados del mundo como sus paisanos, integrados en la estructura de gestión deportiva de Corea del Norte. Una extraordinaria película documental de la BBC The games of Their Lives (2002) ha recuperado con detalle esta sensacional historia y descubierto la vida de estos personajes en su país, casi medio siglo después.

domingo, 20 de junio de 2010

Fútbol e Historia: el Mundial de Argentina 1978 y de cómo fue utilizado por la dictadura militar

Seguimos con nuestra serie Fútbol e Historia que, en posts o capítulos anteriores, nos llevó a conocer la utilización política que hicieron del mundial de fútbol de Alemania 1974 por parte del régimen comunista de la RDA y el Chile de Pinochet. Ahora centramos la atención en otra dictadura, la de Argentina. En 1976 un golpe de estado instauró en este país latinoamericano un régimen militar, que se autodenominó Proceso de Reorganización Nacional, inició un proceso de represión brutal de toda la disidencia que costó la vida de entre 25.000 y 30.000 de sus ciudadanos. En ese contexto se ultima la organización y la celebración del Mundial de fútbol de 1978 en Argentina. La Junta Militar, encabezada por el general Videla, ve una ocasión de oro para aprovechar politicamente el evento y, de alguna manera, silenciar las quejas internacionales por violación de derechos humanos, principalmente en Europa.


El evento deportivo hizo olvidar durante semanas la situación de terror sufrida, algunas tan paradójicas como que la inauguración del Mundial se hizo a unos centenares de metros de uno de los principales centros de reclusión y tortura. Deportivamente la dictadura tuvo suerte, además, porque la selección argentina logró la victoria y se proclamó, por primera vez en su historia, campeona del mundo. En medio, algunas polémicas, en parte deportivos, en parte políticas, como el presunto soborno a la selección de Perú para que fuese derrotada por la selección de Argentina por 6 a 0.

domingo, 13 de junio de 2010

Fútbol e Historia: el mundial de 1974 y la controvertida intervención del Chile de Pinochet


Seguimos con el fútbol y con el Mundial de 1974. Esta vez, también Guerra Fría, pero con protagonistas más alejados geográfica que no ideológicamente que las dos Alemanias del post anterior. ¿Qué podría haber sucedido en un partido eliminatorio previo a la fase final en el que tuvieran que enfrentarse la URSS y el Chile recién salido -más bien entrante- del golpe de estado de 1973? El antagonismo ideológico fue tal que, tras un primer partido eliminatorio celebrado en Moscú, que concluyó con empate a cero, la URSS no quiso devolver la visita (partido a doble vuelta) al "histórico" Estadio Nacional de Santiago, tristemente conocido por ser campo de concentración, tortura y desaparición de cientos de opositores a la dictadura militar. El partido, sin presencia de la selección soviética, se acabó celebrando: un esperpento. Los jugadores chilenos, con las gradas semivacías, metieron un gol y con él lograron la clasificación para el Mundial de Alemania. Sorprendente la escena del estadio, y no menos la despedida que la Junta Militar brindó a los deportistas chilenos, camino de Europa, con salutación y "recomendación política" del general Pinochet a los jugadores, "como buenos chilenos...". No perdérsela.