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jueves, 30 de junio de 2011

"¿Por qué no te callas?"


Seguimos con la serie recién iniciada de frases públicas "relevantes" del último medio siglo de Historia de España. Tras iniciarla con una cita particularmente solemne y cuidada, las palabras pronunciadas por Josep Tarradellas al dirigirse a los congregados en la Plaça de Sant Jaume de Barcelona nada más retornar del exilio -"Ciutadans de Catalunya, ja sóc aquí!"-, la continuamos precisamente con otras palabras inusualmente no muy meditadas y dirigidas por el rey Juan Carlos I a Hugo Chávez como reacción airada ante las reiteradas acusaciones del mandatario venezolano de participación del ex-presidente del Gobierno español, José María Aznar, en un intento de golpe de estado contra su presidencia. "¿Por qué no te callas" se convirtió en frase popular de moda en España y Latinoamérica y las imágenes del incidente tuvieron repercusión mundial.

El incidente surgió con motivo de una larguísima intervención del Presidente de Venezuela durante la XVII Cumbre Iberoamericana celebrada en Santiago de Chile el día 10 de noviembre de 2007. Moderaba el debate la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, y tuvo ésta serias dificultades para resolver el incidente. La inusual intervención del Jefe de Estado español, quien en razón de su cargo institucional mide mucho sus palabras, estuve precedida de una anterior rectificación, más moderada y fundamentada argumentalmente, del entonces presidente del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero, que fue mal acogida por Chávez, quien perseveraba en la acusación pública de golpista dirigida a Aznar.  

La acusación de Chaves se remonta a los sucesos acaecidos en Venezuela en abril de 2002. Un grupo de oficiales del ejército venezolano, con apoyo de miembros de la oligarquía económica y financiera del país, dieron un golpe de estado. En un principio la operación tuvo éxito: detuvieron a Chávez a la vez que nombraron un gobierno provisional encabezado por el empresario Pedro Carmona, quien pronto se comprometió a convocar elecciones democráticas como salida a su periodo de gobierno transitorio. Los embajadores de España y EE.UU. recibieron al nuevo presidente y, con este acto, muchos vieron un símbolo público del respaldo de ambos gobiernos al nuevo estado de cosas en Venezuela. En aquellos años EE.UU. y España mantenían una política exterior hacia Latinoamérica similar, que incluía la denuncia no solamente del régimen de dictadura comunista de Cuba, sino también las experiencias de socialismo caudilista que iban avanzando en el continente, especialmente en el caso de la Venezuela de Chávez. Varios documentales y libros han intentado aportar las claves del intento de golpe de estado contra Chávez de 2002. Entre los más conocidos -y polémicos- está el documental irlandés La revolución no será televisada (The Revolution Will Not Be Televised, 2003), que aporta una interpretación bastante favorable del papel del chavismo en la crisis política de la Venezuela del momento, inserta en un proceso de presión social contra el gobierno muy intenso, principalmente por la huelga de los trabajadores de la poderosísima industria petrolera estatal (PDVSA) y los medios de comunicación privados, particularmente la televisión..


domingo, 19 de septiembre de 2010

España: ¿estado?, ¿nación?, ¿nación de naciones?




Pau Gasol dice tenerlo claro: Cataluña es parte de España. Esa opinión, dice el jugador de baloncesto, cree que es compartida por la mayoría de los catalanes. Otro hombre vinculado al deporte catalán, como el que fue presidente del FC Barcelona, Joan Laporta, otro hombre del deporte, opina lo contrario, y defiende abiertamente la indepedencia de Cataluña, ahora incluso desde un partido político propio, Democràcia Catalana. En el País Vasco también hay pluralidad de opiniones sobre qué es España y la pertenencia o no a ella. En Galicia, en Canarias... En una asignatura como la nuestra, titulada Historia de España, es normal que reflexionemos sobre ese sentimiento de identidad nacional de España, complejo, diverso, contrapuesto... El deporte ha sido expresión también de esas contradicciones. Ahora se trata de DEBATIR.


Tenemos hasta el 9 de octubre. No nos olvidemos de que es necesario dos inserciones-comentarios por estudiante y que, al hacerla, además de estar dados de alta en Google, es necesario que nos identifiquemos con nuestro nombre, apellidos y curso. Te ponemos un ejemplo de cursos anteriores de cómo puede discurrir un debate de contenido histórico.

lunes, 19 de julio de 2010

Fútbol e Historia: la España del éxito de Sudáfrica 2010 y el fracaso de España 1982



España ha hecho "Historia" en Sudáfrica 2010 al proclamarse campeona mundial de fútbol. Una marea de españoles de todas las edades ha inundado las calles del país para celebrar el principal hito futbolístico de España de todos los tiempos. Detrás quedan otras ocasiones mundialistas desaprovechadas por la selección, y entre éstas, tal vez una de las que resulte más destacada, es la del Mundial de 1982 que se celebró en España.



La organización del Mundial fue todo un reto para la sociedad española del momento. Se consideró el evento como una oportunidad de primer orden para mostrar al mundo la imagen de una nueva España, ya democrática y con niveles considerables de progreso material y desarrollo social. Se construyeron estadios, como el de Oviedo y Valladolid, y otros fueron profundamente remozados, entre éstos, el Nou Camp de Barcelona y el Santiago Bernabeu de Madrid. El esfuerzo organizativo fue considerable y, en ese terreno, el logro fue más que satisfactorio desde la inauguración que se produjo en Barcelona hasta la final celebrada en el Santiago Bernabeu. En cambio, no acompañó el éxito deportivo. España fue eliminada en la segunda fase, al no superar ni a la República Federal de Alemania ni a Inglaterra en Madrid. Antes, a duras penas, logró la clasificación en la primera fase celebrada por la selección en Valencia.



La mascota del Mundial fue Naranjito, símbolo que tuvo un éxito mediático relativamente considerable. Era aquella una España que, pese a la recuperación democrática, vivía aún con sobresalto una situación política compleja. El Gobierno de Leopoldo Calvo Sotelo llegaba a su fin ese verano -de hecho pocas semanas después de concluido el Mundial se convocaron elecciones anticipadas que posteriormente ganaron los socialistas con Felipe González como candidato a la presidencia del gobierno. Otro acontecimiento de primer orden, también de aquel año 1982, fue la primera visita al país del Papa Juan Pablo II. De todo eso hace ya 28 años...

sábado, 26 de junio de 2010

Fútbol e Historia: la Italia fascista, victoriosa de los mundiales de 1934 y 1938

Seguimos con el Mundial, con contenidos históricos, no histórico deportivos sino histórico políticos. Y lo hacemos con Italia, selección recién eliminada en el Mundial 2010 pero que tiene tras de sí un bagaje de triunfos mundialistas en un deporte que los italianos denominan calcio: los dos primeros, campeones del mundo en 1934 y 1938, victorias ampliamente explotadas por la propaganda fascista.

El Mundial de 1934 se organizó en Italia y fue el primero que se desarrolló en Europa tras el primero celebrado en Uruguay. Las autoridades fascistas se volcaron en el evento y la selección italiana, una de las favoritas, logró el triunfo final al imponerse en la final a Checoslovaquia. En cuartos de final, en un partido extremadamente polémico, la España del mítico Zamora fue eliminada por Italia. No sólo en ese partido, sino en otros disputados por Italia, hubo acusaciones de favorecimiento arbitral hacia la selección anfitriona. La dictadura de Mussolini aprovechó propagandísticamente el evento como muestra de la eficiencia organizativa del país y los avances materiales.

En 1938 el triunfo transalpino se produjo en el Mundial de Francia. Con buena parte de los jugadores de la ocasión anterior, Italia también logró el campeonato: en la final ganó a Hungría por 4 a 2. España, en plena Guerra Civil, estuvo ausente del evento, si bien para entonces realmente jugaban a nivel internacional dos equipos, uno en representación del régimen republicano y otro del bando nacional. El torneo estuvo caracterizado por los abucheos con los que los aficionados franceses acompañaron la participación de los futbolistas alemanes e italianos. Estábamos en el verano previo al inicio de la Segunda Guerra Mundial y las crisis prebélicas del momento protagonizadas por Hitler habían enrarecido las relaciones el ambiente político y social en la Europa del momento.

Mussolini, Hitler y Franco fueron dictadores fascistas que supieron aprovecharse bien del fútbol como fenómeno de masas para sus fines propagandísticos. Un documental muy interesante de Canal de Historia nos desvela las estrategias seguidas por estos dirigentes en el ámbito del deporte en general y del fútbol en particular.

sábado, 12 de junio de 2010

Hace 25 años: firma del tratado de ingreso de Portugal y España en la CEE; y del "iberismo" que avanza

Estas imágenes fueron las del año 1985 en España: en el Palacio Real de Madrid el Gobierno español firmaba el tratado de ingreso (Acta de Adhesión) de nuestro país en la entonces CEE (Comunidad Económica Europea), antecesora de nuestra actual Unión Europea. Fue en la tarde noche del día 12 de junio. Esa misma mañana, en Lisboa, Portugal también había suscrito formalmente su adhesión en un acto solemne. Portugal y España se convertían en los socios undécimo y duodécimo de un proyecto ya bastante avanzado de integración política y económica de Europa. Hoy en dos actos oficiales, uno en Lisboa, otro en Madrid, se conmemora la efemérides.

La España y la Portugal de entonces eran bien distintas a las actuales. Ambos estados ibéricos apenas hacía una década habían dejado atrás un pasado dictatorial y se abrían paso hacia un futuro democrático y de prosperidad junto a las principales naciones del occidente europeo. La Europa de entonces también era diferente. Aún sobre nuestro continente se cernía la Guerra Fría y muchos pueblos y naciones del este seguían, tras décadas, alejados del futuro común compartido ya por los europeos de libertad, democracia y progreso material.

25 años después, más allá de las incertidumbres y los problemas actuales que sufren ambas sociedades en la actualidad, resulta evidente la valoración extraordinariamente positiva de los efectos políticos, económicos y sociales del ingreso. Fondos europeos ayudaron a modernizar de forma acelerada sus estructuras productivas económicas; un sistema de valores más liberal y democrático se afianzó, tanto en el terreno de la iniciativa económica como en la construcción colaborativa de bases sólidas del estado del bienestar. Y algo aún más importante, tanto Portugal como España han contribuido al proceso de construcción europeo con decidido entusiasmo; también han acercado a la vieja Europa las realidades de América Latina a partir de los estrechísimos lazos de las antiguas metrópolis con los pueblos y estados de la región.

A fecha actual el iberismo, la propuesta política de unión entre España y Portugal a través de una federación, es un movimiento defendido por parte de las élites culturales de ambos estados y una parte muy importante de la población portuguesa y de regiones limítrofes españolas. Prácticamente la mitad de los portugueses y un tercio de los españoles estaría claramente a favor de un tipo de unión política. La realidad es que los vínculos económicos, sociales y culturales son cada vez más intensos, incluso en España donde históricamente se ha visto con más reticencia la colaboración. El proceso de construcción europeo puede dar un impulso decisivo a ese proceso entre dos estados y dos pueblos vecinos y amigos con un pasado profundamente común en la península Ibérica y los archipiélagos atlánticos. Entre quienes ya han apuntado la necesidad de esa integración libre y compartida: José Saramago.

martes, 2 de febrero de 2010

Obama no visita a España; y de otras visitas presidenciales de EE.UU. a España

Barack Obama finalmente no va a estar presente el próximo mes de mayo en Madrid con motivo de la cumbre EE.UU.-UE, uno de los encuentros más importantes de la presidencia española de la Unión Europea del primer semestre de 2010. No vamos aquí a incidir en la polémica política y mediática que tal renuncia ha provocado en España, pero sí vamos a aprovechar la discusión para realizar una breve aproximación a las visitas de máximos mandatarios de EE.UU. al país.


El primer Presidente de EE.UU. que visitó oficialmente España fue Eisenhower. Se trató de un viaje "histórico", un signo inequívoco de cómo EE.UU. y el bloque occidental en la Guerra Fría perdonaba el pasado fascista de Franco durante la Segunda Guerra Mundial. La Dictadura se volcó sobremanera en el uso propagandístico, especialmente en clave interna, del acontecimiento, que acaeció en unas muy frías jornadas del mes de diciembre de 1959 en Madrid. El excelente programa Documentos, de Radio Nacional de España, ha dedicado un programa a esa visita.

John F. Kennedy, del Partido Demócrata, no visitó España, tampoco su sucesor, Lyndon Johnson. No sucedió igual con Richard Nixon, que privilegió la relación bilateral, estuvo en Madrid el 2 de octubre de 1970. Gerald Ford, que como Vicepresidente había asistido ya al entierro del almirante Carrero Blanco, regresó a Madrid, ya como Presidente, en mayo de 1975. Este encuentro, pocos meses antes de la muerte de Franco, estuvo ya caracterizado por la relevancia que le dio la Administración norteamericana a las relaciones con el entonces Príncipe de España y futuro rey y jefe de estado, Juan Carlos de Borbón. De hecho, una de las primeras visitas de éste una vez coronado, a principios de 1976, se realizó a EE.UU., donde en un muy importante discurso en el Congreso, apuntó públicamente su voluntad de liderar en España un proceso de transición política hacia la democracia.


Aunque la relación bilateral fue intensa, y hubo varios encuentros entre Adolfo Suárez (Presidente del Gobierno español) y el Presidente demócrata Jimmy Carter, éste no llegó nunca a visitar oficialmente España. Su sucesor, Ronald Reagan, sí lo hizo , con un precedente de relación bilateral algo fría, en primer lugar por la actitud algo equívoca de la Administración republicana ante el intento de golpe de estado de febrero de 1981 en España, y posteriormente por la polémica generada con motivo de la entrada de España en la OTAN y el planteamiento de retirada de la organización que tuvo el PSOE inicialmente, posteriormente rectificado, nada más llegar al gobierno en 1982. Pese a las diferencias ideológicas bastante marcadas, Reagan y Felipe González mantuvieron una relaciones cordiales y la visita a Madrid en 1985.


George Bush padre, también estuvo en Madrid, pero con motivo de la Conferencia Internacional de Oriente Próximo celebrada en octubre de 1991. Y su hijo, George Bush, también, en junio de 2001. De hecho, esa visita inició una etapa de más estrecha colaboración entre EE.UU. y España, marcada especialmente por el decidido apoyo del Gobierno español, entonces presidido por José María Aznar, a la invasión aliada de Iraq de 2003. La retirada de tropas españolas desplegadas en ese país marcó un periodo de enfriamiento de las relaciones bilaterales, ya con José Luis Rodríguez Zapatero como Presidente del Gobierno español. Bush no volvió ya más a visitar oficialmente a España. La llegada de Barack Obama a la presidencia norteamericana, a principios de 2009, ha permitido mejorar esa relación bilateral deteriorada en los cuatro años anteriores.