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domingo, 10 de julio de 2011

“Ni está ni se le espera”


Los primeros días de estas vacaciones de verano las ocupamos desde Historia_a_por_Todas en recordar y comentar algunas de las frases, las citas, más famosas de la Historia de España de los últimos cincuenta años. Iniciamos la serie con palabras de Tarradellas -"Ciutadans de Catalunya, ja sóc aquí"-, y la continuamos con otras relativamente recientes del rey Juan Carlos -"¿Por qué no te callas?"- y de Tejero con motivo del asalto al Congreso de los diputados con motivo del golpe de estado de 1981 -"Quieto todo el mundo" y "Todo el mundo al suelo"-. Y seguimos la serie, pero no abandonamos ni día ni circunstancia -el 23F-, pero sí escenario y protagonistas. Nuestro foco se sitúa hoy en el Palacio de la Zarzuela y en una conversación por teléfono.

Quien pronunció las palabras objeto de reflexión, "Ni está ni se le espera", fue el entonces jefe de la Casa del Rey, el general Sabino Fernández Campos. Contestaba con ellas la duda que le planteaba otro general, Juste Grijalba, jefe de la División Acorazada Brunete, que especulaba discretamente sobre la posible connivencia o no del propio Rey con el golpe de estado recién iniciado. La señal que algunos golpistas habían querido transmitir sobre el supuesto apoyo del Rey al golpe era la estancia del general Armada, su antiguo preceptor y recientísimamente nombrado 2º Jefe del Estado Mayor, en el Palacio de la Zarzuela durante esos momentos de extremada crisis. En la elaboración conspiratoria de Armada, ese cambio pasaba por la formación de un gobierno de concentración nacional (con casi todos los partidos políticos), presidido por él y desde luego con el apoyo del Rey. Este plan golpista no era el único y, de hecho, se superpuso a otros, como el de Tejero y Milans del Bosch, el primero ya asaltante del Congreso de los diputados, el segundo abiertamente en rebeldía al frente de la Capitanía General de Valencia. Algunos militares, en aquel momento, veían el golpe de estado como la solución a los problemas políticos que vivía el país en la Transición democrática: recordemos que apenas unos días antes había dimitido Adolfo Suárez como Presidente del Gobierno y Leopoldo Calvo Sotelo estaba a punto de ser elegido e investido por el Congreso de los diputados el mismo día del golpe.

El general Juste, cuando llamó a Zarzuela, tenía serias dudas sobre la efectiva implicación del Rey en la operación. Y quiso comprobar, al menos, si era cierta la señal que algunos, principalmente oficiales suyos de la Acorazada Brunete, le hacían ver sobre la verdadera posición del jefe del estado ante los hechos. No se equivocaban quienes identificaban la señal, pero sí la disposición efectiva del Rey. De hecho Armada, poco después de producirse el asalto al Congreso, se había ofrecido a acompañar y aconsejar al Rey en esos momentos, pero Fernández Campos consideró más oportuno que no fuese así. Juste estaba ajeno a la conspiración, pero como otros muchos jefes militares dudaba: la posición del Rey era para ellos, la gran mayoría monárquicos, decisiva. 

La respuesta de Fernández Campos no fue premeditada, sino refleja, como él ha asegurado en la entrevista que incluimos en este post. Desconfiaba de Armada, pero no fue capaz de identificar cuál era la señal de su posible participación conspirativa hasta escuchar, por teléfono, las palabras de Juste. Desde ese momento las dudas de éste se despejaron y ya la operación de desmontaje del golpe tuvo en consideración esta circunstancia: la posible connivencia de Armada con los golpistas. Pruebas consultadas posteriormente -la grabación de las conversaciones telefónicas mantenidas durante esas horas desde algunos edificios de mando militar- no arrojaban dudas sobre la participación de Armada en la operación, si bien con objetivos operativos diferentes a la del núcleo duro de golpistas, liderado por el general Milans del Bosch.

Sabino Fernández Campos abandonó su puesto como Jefe de la Casa Real en 1993, y falleció hace apenas dos años, en 2011. No dejó memorias, memorias que hubiesen podido profundizar mucho más en el conocimiento de estos hechos, y en general del 23F. Requerido sobre la conveniencia de escribirlas y publicarlas, Fernández Campos contestó con otras palabras, no históricas, pero no por ello faltas de ingenio: "De lo que puedo hablar, no interesa, y de lo que interesa, no puedo hablar". De unos años a esta parte, también con motivo de la organización de los argumentos de defensa de los militares acusados de participación en el golpe de estado, se ha especulado sobre la existencia de otra interpretación de los hechos, no tanto sobre el verdadero papel de Sabino Fernández Campos apoyando la desarticulación del golpe, como sobre las dudas que tuvo el propio Rey sobre la conveniencia o no de detenerlo, o el medio a emplear. Estas dudas en parte fueron alimentadas por la tardanza con la que el Rey salió esa misma noche, ya madrugada, a condenarlo enérgicamente a través de TVE. Una versión poco conocida de esa dilación la aportó hace unos años el periodista Iñaki Gabilondo, interpretación que dio privadamente a éste el propio Fernández Campos.

lunes, 4 de julio de 2011

"Quieto todo el mundo" y "Todo el mundo al suelo"


Tal vez las imágenes más conocidas de la transición democrática española: las de la entrada en el Congreso de los diputados,del teniente coronel Tejero al mando de un grupo de guardias civiles, en mitad de la votación (segunda) del candidato a la presidencia del gobierno, Leopoldo Calvo Sotelo, tras la dimisión de Suárez unas semanas antes. La radio y las cámaras de TVE, que captaron el instante más conocido del 23F, mostraron con crudeza la acción de fuerza de  un grupo de militares que perpetraban un intento de golpe de estado a la usanza tradicional de los pronunciamientos del siglo XIX. De hecho, la escena recordaba, y no poco, el golpe del general Pavía durante la Primera República, imágenes de un España superadísima históricamente de pronunciamientos militares. 

Seguimos con nuestra serie de frases históricas de los últimos 50 años de la Historia de España y obviamente Tejero tiene una posición destacada. Su entrada de Tejero, pistola en mano, está para muchos españoles asociada a la frase "Todo el mundo al suelo", que pronunció poco después de acceder con sus hombres al hemiciclo y dirigirse al presidente de la cámara, en ese momento presente, Landelino Lavilla. Sin apuntarle con el arma pero sí con ella desenfundada y en disposición de posible uso, Tejero pidió en voz en grito que los diputados, los periodistas y demás presentes permaneciesen en el espacio, para lo que usó la expresión: "Quieto todo el mundo". Prácticamente, en medio del asombro y del temor, casi todos hicieron caso a la orden, con las significativas excepciones del entonces aún presidente del gobierno, Adolfo Suárez, y especialmente del vicepresidente y ministro de defensa, el teniente general Gutiérrez Mellado. Éste se dirigió directamente hacia Tejero demandándole una explicación de los hechos. Fue entonces cuando Tejero pronunció la celebérrima frase "Todo el mundo al suelo", que precedió la ráfaga de disparos al techo de varios de los asaltantes y que forzaron a casi todos los diputados a esconderse tras sus escaños y tirarse al suelo. 

Las frases de Tejero, obviamente, no fueron fruto de elaboración intelectual alguna, sino fruto de las circunstancias, del devenir de las cosas en una situación de extremada tensión. No obstante, su valor simbólico es notable, principalmente la última, pues se conminaba a los diputados, representantes de la soberanía nacional o popular, a realizar un acto, el de tirarse al suelo, particularmente vejatorio, cuya consecución final se forzó con el uso de las armas de fuego, aunque sin ánimo aparente de producir daño personal. Al final no se produjo ninguna muerte ni hubo herido grave alguno, sí alguno leve, como el diputado nacionalista canario Fernando Sagaseta, por la  rotura de las cristaleras del techo del hemiciclo. A día de hoy, y como recuerdo de ese suceso, cualquier visitante puede aún advertir los efectos de los disparos en el techo y sus pinturas murales. 

Imagen panorámica del hemiciclo (incluida bóveda) con motivo de jornada de puertas abiertas.

La figura del protagonista principal del asalto al Congreso, Antonio Tejero, fue detenido, juzgado y condenado por su participación en los hechos. Recientemente su figura y los hechos han sido objeto de tratamiento detenido y riguroso en 23-F La película (Chema de la Peña, 2010). Imprescindible. 

jueves, 30 de junio de 2011

"¿Por qué no te callas?"


Seguimos con la serie recién iniciada de frases públicas "relevantes" del último medio siglo de Historia de España. Tras iniciarla con una cita particularmente solemne y cuidada, las palabras pronunciadas por Josep Tarradellas al dirigirse a los congregados en la Plaça de Sant Jaume de Barcelona nada más retornar del exilio -"Ciutadans de Catalunya, ja sóc aquí!"-, la continuamos precisamente con otras palabras inusualmente no muy meditadas y dirigidas por el rey Juan Carlos I a Hugo Chávez como reacción airada ante las reiteradas acusaciones del mandatario venezolano de participación del ex-presidente del Gobierno español, José María Aznar, en un intento de golpe de estado contra su presidencia. "¿Por qué no te callas" se convirtió en frase popular de moda en España y Latinoamérica y las imágenes del incidente tuvieron repercusión mundial.

El incidente surgió con motivo de una larguísima intervención del Presidente de Venezuela durante la XVII Cumbre Iberoamericana celebrada en Santiago de Chile el día 10 de noviembre de 2007. Moderaba el debate la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, y tuvo ésta serias dificultades para resolver el incidente. La inusual intervención del Jefe de Estado español, quien en razón de su cargo institucional mide mucho sus palabras, estuve precedida de una anterior rectificación, más moderada y fundamentada argumentalmente, del entonces presidente del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero, que fue mal acogida por Chávez, quien perseveraba en la acusación pública de golpista dirigida a Aznar.  

La acusación de Chaves se remonta a los sucesos acaecidos en Venezuela en abril de 2002. Un grupo de oficiales del ejército venezolano, con apoyo de miembros de la oligarquía económica y financiera del país, dieron un golpe de estado. En un principio la operación tuvo éxito: detuvieron a Chávez a la vez que nombraron un gobierno provisional encabezado por el empresario Pedro Carmona, quien pronto se comprometió a convocar elecciones democráticas como salida a su periodo de gobierno transitorio. Los embajadores de España y EE.UU. recibieron al nuevo presidente y, con este acto, muchos vieron un símbolo público del respaldo de ambos gobiernos al nuevo estado de cosas en Venezuela. En aquellos años EE.UU. y España mantenían una política exterior hacia Latinoamérica similar, que incluía la denuncia no solamente del régimen de dictadura comunista de Cuba, sino también las experiencias de socialismo caudilista que iban avanzando en el continente, especialmente en el caso de la Venezuela de Chávez. Varios documentales y libros han intentado aportar las claves del intento de golpe de estado contra Chávez de 2002. Entre los más conocidos -y polémicos- está el documental irlandés La revolución no será televisada (The Revolution Will Not Be Televised, 2003), que aporta una interpretación bastante favorable del papel del chavismo en la crisis política de la Venezuela del momento, inserta en un proceso de presión social contra el gobierno muy intenso, principalmente por la huelga de los trabajadores de la poderosísima industria petrolera estatal (PDVSA) y los medios de comunicación privados, particularmente la televisión..


viernes, 31 de diciembre de 2010

Dos aviones que cambiaron la Historia de España: Dragon Rapide y la avioneta de Ansaldo


Un Dragon Rapide fue el tipo de avioneta que transportó a Franco desde Canarias al Marruecos español para dirigir al Ejército de África al inicio de la Guerra Civil española. Eso sucedio el día 18 de julio de 1936. En Londres, el periodista Luis Bolín, corresponsal del diario monárquico ABC, se encargó de la contratación de la nave, del piloto inglés, todo con órdenes de los conspiradores, dirigidos por Mola, y con dinero aportado por el financiero Juan March. La película Dragón Rapide (Camino, 1986) retrata muy bien la conspiración civil-militar que desembocó en el golpe de estado de 18 de julio de 1936 (autodenominado como Alzamiento Nacional) y el inicio de la Guerra Civil. Tal vez, lo más interesante de la película, desde la perspectiva histórica, es comprobar cómo se reflejan las muchas dudas de oportunidad que tuvo Franco para sumarse a una sublevación en la que su participación era particularmente demandada por su prestigio militar pero ante la que tenía dudas sobre la pericia de quienes la dirigían.



Ese viaje, el de Franco en un Dragon Rapide, cambió la Historia de España. Y otro pudo haberlo hecho, en sentido diferente: el que confiaba emprender el general Sanjurjo desde Estoril (proximidades de Lisboa) hacia Burgos, el 20 de julio, para ocupar el liderazgo político y militar de la sublevación. Sanjurjo se encontraba exiliado en Portugal desde que fue liberado por otro intento de golpe antirrepublicano, el de 1932, la conocida como la Sanjurjada. La historia del que pudo ser y no fue viaje de Sanjurjo es bien conocida. El piloto Juan Antonio Ansaldo, falangista y de filiación anterior monárquico, era el encargado de acompañar a Sanjurjo. Desatendió el general las indicaciones de Ansaldo sobre la inconveniencia de llevar tanto equipaje en una avioneta muy pequeña que, apenas despegar, acabó por precipitarse. Sanjurjo murió al instante y Ansaldo sufrió graves heridas, de las que se pudo sobreponer. De hecho fue uno de los pilotos más destacados de la aviación del bando nacional, junto a Ruiz de Alda, quien sí murió en acto de servicio apenas iniciada la Guerra y se convirtió en un mito heroico del franquismo.
También en la Guerra Civil hubo otro avión célebre, el que se estrelló y produjo la muerte de Mola en el frente del Norte durante 1937. La pérdida de Mola supuso la desaparición de otra pieza clave de la conspiración pero esa "historia" ya la abordaremos entre todos más adelante.

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Blog colaborativo "Franco con fiebre"