miércoles, 11 de julio de 2012

Verano de historias olímpicas: Roma (1960) y el maratoniano Abede Bikila



Todos los Juegos Olímpicos dejan imágenes impactantes, de fuerte valor simbólico y que, de hecho, pasan a tener significación histórica. Los Juegos Olímpicos de verano de Roma de 1960 pasaron a la historia por la imagen insólita de un atleta, el etíope Abede Bikila, corriendo descalzo la prueba de maraton por las calles de la ciudad. Bakila inició la carrera de Roma sin ser un atleta conocido. Corrió descalzo simplemente porque después de años de práctica campo a través, en su país, no tenía las plantas de sus pies adaptadas a utilizar calzado. Su éxito fue toda una reivindicación deportiva de África. De enorme valor simbólico fue el paso en carrera del atleta frente al obelisco de Axum, monumento sustraído en Etiopía durante la invasión del país por los italianos en los años treinta del siglo pasado. 

La victoria de Roma, como campeón olímpico en la prueba de maratón, fue revalidada en los Juegos de Tokio de 1964, donde corrió calzado, pero no así en los de México (1968), donde tuvo que retirarse antes de concluir la carrera. Fue un héroe nacional en Etiopía, donde Abede Bikila llegó a ser miembro de la Guardia del emperador Haile Selassie. En 1969 sufrió una parálisis que, dos años después, le llevó a la muerte. 

Fueron los Juegos de Roma, desde el punto de vista político internacional, un motivo para la demostración, en el terreno deportivo, de la pujanza de la Unión Soviética. La URSS volvió a superar a los EE.UU. en el medallero, hecho que ya había sucedido de forma más ajustada en los de Melbourne de 1956. Pero también fueron, los de Roma, los Juegos que aportaron la novedad de la incorporación de nuevos estados recién constituidos tras la descolonización europea de África y Asia. También, en clave colonial, fueron los últimos juegos antes de la desaparición del apartheid, en los que participó Sudáfrica. El régimen segregacionista sudafricano fue condenado por el COI y el país expulsado. Sólo pudo incorporase a las competiciones olímpicas en Barcelona 1992. De hecho, Nelson Mandela fue uno de los mandatarios mundiales que mayor presencia pública tuvo con motivo de la celebración de los Juegos en España.