lunes, 22 de julio de 2013

Nuevos estados europeos de siglo XX: de la República Irlandesa, el Estado libre de Irlanda y la República de Irlanda


Mapa con la división de Irlanda tras el Tratado anglo-irlandés de 1921. Fuente Wikipedia


Eslovaquia, Croacia y Bielorrusia son estados que hoy identificamos claramente como independientes y miembros de la comunidad internacional. Hemos comprobado en nuestra serie “nuevos estados europeos del siglo XX” que sus orígenes son particularmente complejos, que tuvieron formas de estado y regímenes políticos muy diferentes a los actuales. La cuarta entrega nos remite a un caso incluso más paradójico y complejo: en la actual isla de Irlanda, desde 1919 hasta fecha actual, se reconocen al menos tres estados irlandeses independientes, además de la permanente dominación británica sobre los condados nororientales de la isla, el territorio conocido comúnmente como Ulster, de mayoría de población protestante y que pertenece al Reino Unido (Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del norte).




Fragmento de la película documental 1916: Easter Uprising. The true story (inglés, subtitulada)


No vamos a reparar en esta entrada en los complejos orígenes de la hostilidad centenaria declarada entre irlandeses e ingleses, No obstante, el nacionalismo irlandés, origen político del actual moderno estado de la República de Irlanda, se fortaleció mucho durante el último tercio del siglo XIX inicialmente alrededor de la reivindicación autonomista. En 1916, en plena Primera Guerra Mundial, se produjo el conocido como Levantamiento o Alzamiento de Pascua. Durante poco menos de una semana los revolucionarios republicanos irlandeses, partidarios de la independencia de la isla, se alzaron en armas contra la dominación británica. Uno de los líderes más destacados del levantamiento fue Michael Collins, cuyo valor y determinación pronto le llevaron a protagonizar nuevas y más elevadas empresas políticas. Las organizaciones más activas del levantamiento fueron los Voluntarios Irlandeses y el Ejército Ciudadano Irlandés. 

Los sublevados llegaron a proclamar en pleno levantamiento la República Irlandesa como estado independiente. No obstante, la rebelión fue sofocada en apenas unos días y esa declaración, a efectos prácticos, no tuvo efectividad alguna hasta 1919. Pese al fracaso y la constatación de diferencias entre los irlandeses (nacionalistas y republicanos), lo cierto es que el levantamiento dio cuenta de la medida ascendente del independentismo irlandés y de cómo la promesa hecha por Londres de otorgar la autonomía (Home Rule) podía no ser suficiente, para satisfacer el anhelo de autogobierno de la mayoría de los irlandeses de los condados del sur.



Fragmento inicial de la película Michael Collins (en español), héroe de la independencia de Irlanda


Tras años de tensiones con el gobierno de Londres y diferencias entre los nacionalistas monárquicos y republicanos irlandeses sobre la forma de gobierno y la relación con el Reino Unido que querían darle al nuevo estado irlandés, en 1919 se reunieron diputados irlandeses en Dublín, en el Dáil Éireann, y proclamaron oficialmente la independencia de Irlanda. Se ratificó retrospectivamente el establecimiento de la República Irlandesa que se hizo durante el Alzamiento de Pascua de 1916. Al tiempo que esto sucedía en Dublín, los representantes de seis condados del noreste (parte de la provincia del Ulster) aprovecharon la ocasión para repudiar esta declaración unilateral de independencia y mostraron su voluntad de permanecer unidos al Reino Unido.



Fragmento de la película Michael Collins (en español), héroe de la independencia de Irlanda


Otra grave dificultad que tuvo que afrontar el nuevo estado fue el de las diferencias que había entre los propios independentistas: unos partidarios de adoptar sin ambages la forma republicana, otros aún partidarios, desde el respeto a la autodeterminación irlandesa, de mantener algún vínculo con Gran Bretaña a través de una monarquía dual e intentar una convivencia pacífica con los británicos. Los independentistas irlandeses también quisieron aprovecharse del contexto posbélico mundial, proclive al reconocimiento de la autodeterminación de los pueblos europeos (puntos de Wilson) . Pese a esta situación aparentemente favorable, EE.UU. no prestó apoyo al nuevo estado y solamente consiguió el reconocimiento de la Rusia soviética. 

No obstante, internamente la situación era de una violencia extrema y Londres pronto comprendió la necesidad de llegar a algún compromiso con los independentistas. El Acta de Gobierno de Irlanda estableció la división de la isla en dos territorios: Irlanda del Norte e Irlanda del Sur, y se reconoció formalmente el reconocimiento de un gobierno autonómico. Gracias al Tratado Anglo-Irlandés (1921) se logró la ficción jurídica según la cual el gobierno “efectivo” del sur de la Isla se transfería a un gobierno provisional que, a efectos prácticos, lo era de un nuevo estado: el Estado Libre de Irlanda (1922). El nuevo estado, a diferencia del anterior que había contado con una constitución provisional e instituciones precarias, dispuso de constitución plena, parlamento y muy amplios poderes. Aunque formalmente el Estado Libre de Irlanda iba a extender su soberanía sobre toda la isla, de hecho los seis condados de mayoría protestante del noreste se segregaron y su Parlamento (de Irlanda del Norte) no aceptó el Acta de Constitución del Estado Libre Irlandés. Tampoco todos los independentistas irlandeses estaban conforme con la solución encontrada y durante dos años (1922-1923) hubo una guerra civil en la que la facción radical, que cuestionaba el Tratado anglo-irlandés, fue derrotado.

A efectos prácticos, aunque el Estado Libre de Irlanda operó con un amplísimo margen de autogobierno, desde la perspectiva del Reino Unido fue un dominio con un status similar al que en el Imperio británico tenían Canadá o Australia. Así la forma de gobierno de este estado fue una monarquía constitucional donde el poder ejecutivo formalmente correspondía al monarca británico, aunque realmente quien lo ejercía era un Consejo Ejecutivo (ministros) con responsabilidad directa ante un parlamento bicameral con representación exclusivamente irlandesa (Dáil Éireann y Seanad Ëireann).

En 1937 se aprobó una nueva constitución de manera tal que se produjo el reemplazo del Estado Libre Irlandés por otro estado, conocido como Eire o República de Irlanda. La constitución formalmente imponía la forma de gobierno republicana pero solamente fue en 1949 cuando ésta pasó a ser efectiva con la elección del primer presidente de la República. Automáticamente dejó de ser miembro de la Mancomunidad británica de Naciones (Commonwealth).



Himno y bandera de la República de Irlanda

A fecha actual, Éire es un estado europeo, miembro de la UE, con plena soberanía política, una república parlamentaria en la que el jefe de estado cuenta con muy pocas atribuciones de dirección política del país. 

Uno de los momentos más simbólicos de las difíciles relaciones entre Reino Unido y la República Irlanda se vivió hace apenas dos años con motivo de la visita oficial de Isabel II a Dublín. Tal vez el acto de mayor significación de ese viaje desarrollado en 2011 fue el homenaje que la Jefa de estado británica rindió a los patriotas irlandeses caídos en el Alzamiento de Pascua de 1916.



Imágenes de la visita de Isabel II a Irlanda (2011)