martes, 8 de mayo de 2012

Del mundial de fútbol de 1990 y "Good Bye, Lenin"; seguimos con la película...

Imagen de Good Bye, Lenin (Becker, 2003)

Seguimos viendo Good Bye, Lenin (Becker, 2003). La sesión la hemos concluido con esta espectacular imagen de Christiane, madre de Alex, vagando por las calles de Berlín Este, desorientada y sorprendida por el cambio tan profundo experimentado por la ciudad en apenas unos meses. 

La clase de ayer también la ocupamos, en parte, en el planteamiento y la respuesta pública, entre todos, de las preguntas-guía correspondientes a la película incorporadas en el último post de Historia_a_por_Todas. Descubrimos un país, una república que ya no existe, con valores y principios que, veintidos años después, nos resultan en buena parte extraños. Ése es el mérito de Good Bye, Lenin, la historia de un chico "normal" de la RDA que vive acontecimientos históricos nada normales, realmente extraordinarios, en apenas un año (desde noviembre de 1989 a octubre de 1990), en una ciudad que fue capital de inicio y fin de la Guerra Fría.


Alex y su compañero de empresa y después gran amigo, Denis, trabajaban instalando antenas parabólicas de televisión. Un acontecimiento deportivo también trascendente unió a los alemanes, a los del este con los del oeste, en ese histórico verano de 1990: la celebración del Mundial de fútbol de Italia en el que contra todo pronóstico la selección de la República Federal Alemana ganó la Copa del Mundo. Aunque todavía no se había producido la reunificación y la selección de la RDA había sido eliminado en la fase previa, millones de alemanes del este sintieron como propia -lo hemos visto en la película- los colores y los jugadores de la selección de la RFA. El ambiente, público y político, poco o nada tuvo que ver con el de otro mundial, celebrado en la RFA en plena Guerra Fría, el Mundial de fútbol de 1974. Entonces ganó Alemania occidental, anfitriona y organizadora. No obstante, pese a la victoria final, hubo también un partido histórico, el celebrado en Hamburgo por la RFA contra la RDA. Jugadores aficionados de Alemania oriental derrotaron, contra todo pronóstico, a la selección de estrellas profesionales de Alemania occidental. El goleador de la RDA, Sparwasser, tuvo algunas ofertas de equipos occidentales, entre ellos el Bayern de Munich. Siguió con su vínculo con la Alemania comunista. No obstante, en 1988, muy pocos meses antes de la caída del Muro de Berlín, huyó a la RFA Como otros muchos alemanes orientales hicieron, por ejemplo, el padre de Alex en Good Bye, Lenin