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martes, 24 de julio de 2012

Verano de historias olímpicas: Ciudad de México (1968); de la técnica Fosbury y del gesto de Smith y Carlos de apoyo a "Black Power"


Hoy nos resulta de lo más habitual ver su uso por parte de los atletas en la prueba de salto de altura. De 1968 en adelante, antes no. Fue Dick Fosbury quien la utilizó por primera vez en los Juegos Olímpicos de  Ciudad de México. La técnica consiste en superar el listón saltando de espaladas a éste y con el brazo más próximo extendido. Ya había saltado este atleta estadounidense con anterioridad empleando esta técnica, pero no en una competición de tal relevancia. El método obviamente se popularizó por algo tan simple como su efectividad. Al saltar el listón situado a 2 metros y 24 centímetros, Fosbury se proclamó campeón olímpico. Su éxito no se repitió en competiciones internacionales de primer nivel posteriores, pero su técnica quedó para siempre como una de las mayores innovaciones en técnica atlética. Hoy prácticamente todos los saltadores siguen empleándola. Fosbury fue el primero.


Pero no solamente hubo novedades técnicas en Ciudad de México 1968. La política también las aportó. Año de crisis mundial que, tal como podemos seguir en un post anterior, también tuvo su impacto en México, con una gravísima crisis estudiantil en las semanas anteriores a la celebración de los Juegos. No obstante, el propio desarrollo de la competición también deparó algunos incidentes. Tal vez el más grave, el que tuvo mayor repercusión mediática desde luego, fue el protagonizado por los atletas norteamericanos de raza negra Tommie Smith y John Carlos, medallas de oro y bronce respectivamente en la prueba de 200 metros lisos. Su activismo político a favor del reconocimiento de los derechos de la población negra de EE.UU. les llevó a, durante la interpretación del himno nacional de su país en el acto protocolario de entrega de medallas, a elevar el puño enfundado en un guante negro. Se trataba de un gesto desafiante, característico del movimiento Black Power (Poder Negro) que, en los años sesenta y setenta, defendió la creación de instituciones exclusivamente afroamericanas en el ámbito de la cultura y la política para defender y promoer los intereses de este sector de la población del país, históricamente discriminado por la mayoría blanca. Otros atletas, y no solamente norteamericanos, apoyaron este gesto con otras muestras de solidaridad y apoyo al desafío de Smith y Carlos. La delegación olímpica de EE.UU. los sancionó con la expulsión del equipo y tuvieron que abandonar precipitadamente la Villa Olímpica. A su regreso al país fueron víctima de críticas muy fuertes, acusados de aprovecharr políticamente la repercusión de los Juegos para, supuestamente, dañar la imagen exterior de EE.UU. Obviamente hoy ese gesto se interpreta de otra manera.

sábado, 21 de julio de 2012

Verano de historias olímpicas: Ciudad de México (1968) (I); el salto de Bob Beamon y la Matanza en la Plaza de las Tres Culturas



Por primera vez, en 1968, una ciudad latinoamericana, Ciudad de México, albergó la celebración de unos juegos olímpicos de verano de la era moderna. En buena medida, la designación supuso un respaldo a la capacidad organizativa de México como país. Hasta entonces ningún estado en vías de desarrollo había organizado unas olimpiadas. Los Juegos fueron inaugurados de 12 de octubre de 1968 por el presidente de México, Díaz Ordaz. Concurrieron 112 estados y, por primera vez, las dos Alemanias participaron por separado. Desde el punto de vista deportivo fueron un éxito considerable. Probablemente el hito deportivo principal por el que han sido recordados durante décadas fue por la plusmarca en salto de longitud obtenida por Bob BeamonLas extraordinarias condiciones físicas para el salto de este atleta norteamericano se conjugaron con el efecto beneficioso de la altitud sobre el nivel del mar de Ciudad de México, casi 2300 metros. De hecho este record (8,90 metros) solamente fue batido casi 23 años después por Mike Powel (8,95 metros) en la final del mundial de atletismo celebrado en Tokio en 1991.

   

El rostro triunfal de los Juegos tuvo su revés en los gravísimos incidentes acaecidos apenas diez días antes de la inauguación. En los meses anteriores a la celebración de los Juegos un amplio movimiento de protesta estudiantil, principalmente de universitarios del Instituto Politécnico Nacional de Ciudad de México y la Universidad Nacional Autónoma de México, adquirió una notable notoriedad. No se trataba de un movimiento ideológicamente homogéneo, pero sí de orientación progresista y antiautoritario, en términos similares al movimiento francés de Mayo de 1968. En el caso mexicano, además, los jóvenes mostraban su malestar por la estructura social y política del país, controlada desde hacía décadas por el partido gubernamental, el PRI.  


El día 2 de octubre, en una concentración en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco, se produjo una matanza. El batallón paramilitar Olimpia disparó indiscriminadamente contra los jóvenes concentrados. La primera versión gubernamental cifró en una veintena el número de muertos pero versiones oficiosas diversas elevaron considerablemente esta cifra, según las fuentes más creíbles, entre 70 y 300. En 2005 la fiscalía abrió diligencias sobre el particular y, de hecho, en 2006 se llegó a solicitar la detención del ex presidente de México, que en aquellos momentos era el máximo responsable de seguridad, Luis Echevarría. Desde 2011 el 2 de octubre es celebrado como día de duelo nacional en México. 

domingo, 15 de agosto de 2010

El Instituto de Estudios Hispánicos conmemora Bicentenario de la Independencia de América


Las vacaciones se aproximan a su final y también con ello se relanza la actividad cultural tras la calígula veraniega. En ese sentido tenemos a bien informar de la celebración de la XVII Semana de Historía de América, del Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias. Este año el ciclo de actos va a tener lugar entre los días 6 y 10 de septiembre y está dedicada a "Canarias y el Bicentenario de la Independencia de América". Adjuntamos el programa.

Y es que este año, como muy bien nos recuerdan los amigos del IEH, conmemoramos el bicentanario de la Emancipación de la América española. Hoy, en un contexto histórico muy diferente, las entonces colonias, hoy estados independientes, celebran la efemérides, cada uno con un toque particular, singular. Aportamos aquí, ejemplos, de celebraciones desarrolladas en México, Venezuela y Argentina y los portales de contenidos específicos editados para el efecto. Temas, enfoques, gustos y sensibilidades muy diversos.

lunes, 8 de marzo de 2010

Terremotos en América: Chile, 1960; Caracas, 1967; Perú, 1970; Managua, 1972; México, 1985

En apenas unas semanas, dos intensos terremotos, uno en Haití (12 de enero), otro en Chile (27 de febrero), han devuelto el recuerdo de otros históricos movimientos sísmicos producidos en América durante las últimas décadas. En este post queremos recuperar el recuerdo de algunos de ellos, con el material documental que hoy está disponible en la Red.

Antes del reciente y devastador terremoto de Chile, hubo otros. Tal vez, el de mayor destrucción fue el que azotó el centro y sur del país los días 21 y 22 de mayo de 1960. Un maremoto, posterior, agravó la destrucción material y humana en la costa. Se estima que casi 2000 personas fallecieron. La decidida actuación de las autoridades y la población evitó que la catástrofe fuera mayor ante el riesgo de desbordamiento del lago Riñihue, semanas después, lo que hubiese supuesto la destrucción de la ciudad de Valdivia.

Venezuela también ha sido víctima de movimientos sísmicos. Muy cerca de Caracas, se produjo uno el 29 de julio de 1967. El balance de destrucción y muerte, principalmente en la capital, fue considerable: unos 400 fallecidos en todo el país y el derrumbe total o parcial de edificios emblemáticos de la ciudad.

Por su devastación material y pérdidas humanas, el terremoto de Ancash (Perú, 1970) está catalogado como uno de los más devastadores del siglo XX. La devastación directa que produjo el movimiento sísmico se acrecentó con un gigantesco alud de tierra y hielo sobre la ciudad de Yungay, donde por esta causa directa murieron más de 20.000 personas. Se calcula que el número total de fallecidos pudo ascender a 100.000 en todo el país.

La víspera de Nochebuena de 1972 Managua sufrió uno de los más intensos terremotos de las últimas décadas en Centroamérica. Prácticamente destruyó la capital de Nicaragua y provocó la muerte de unos 12.000 habitantes. En 1931, otro terremoto ya había afectado a la ciudad.

Nuestro recordatorio, forzosamente incompleto, termina con los terremotos de México de los días 19 y 20 de septiembre de 1985. El epicentro se situó en la costa del Pacífico y provocó un número de muertes no inferior a 10.000 personas. Los grandes edificos públicos de la gran urbe mexicana se vieron afectados de forma muy desigual, lo que demostró una vez más que la calidad de las construcciones resulta determinante para apreciar el impacto de una catástrofe natural de estas características.