sábado, 14 de mayo de 2011

Prensa española y transición democrática: El Alcázar


Estamos ocupados en clase con Memoria de la Transición Democrática, entrevistando a nuestros padres, madres, abuelos..., sobre qué recuerdan y cómo recuerdan los acontecimientos de los años setenta, ochenta... Hoy, desde el blog de aula, nos asomamos a la prensa de la época.

La Hemeroteca del Buitre es un excelente canal de youtube que se especializa en la edición de documentales sobre la Historia de la prensa española. El anterior vídeo corresponde a uno de ellos, centrado en el polémico cierre del diario El Alcázar en 1987, según el Tribunal Supremo, precipitado por la exclusión de publicidad institucional que el gobierno de la época le impuso. No se trata aquí de ahondar en tema tan especializado sino de simplemente, ahora que estamos viendo en clase la historia española de los años ochenta del siglo pasado, conocer la influencia del más influyente -que no único- medio de prensa de ultraderecha durante la Transición democrática. Su papel fue particularmente relevante en los años ochenta, tras el intento de golpe de estado del 23 de febrero de 1981, pues las opciones políticas partidistas de extrema derecha cayeron en una decadencia estrepitosa. La participación de El Alcázar, por ejemplo, fue relevante en la organización de las manifestaciones conmemorativas del franquismo del 20N, en recuerdo de José Antonio Primo de Rivera, fundador de Falange, y Franco. En el siguiente vídeo podemos ver imágenes de la manifestación de 1981 y del discurso pronunciado por Raimundo Fernández Cuesta.


El Alcázar fue un periódico de larga trayectoria histórica. Se empezó a publicar en plena Guerra Civil como órgano de información de los tradicionalistas. Tomó su nombre del asedio que los republicanos mantuvieron durante meses sobre el edificio de Toledo sede de la Academía de Infantería, uno de los hechos más exaltados por el franquismo como elemento de propaganda bélica por la heroicidad de los defensores del edificio. A principios de la posguerra traslada su edición de Toledo a Madrid, donde entra en dura y desigual competencia con el también vespertino y franquista diario Pueblo. Entre 1945 y mediados de los sesenta el diario vive en una situación de relativa precariedad y con limitada difusión, pero es finalmente a partir de 1963 cuando adquiere un notable impulso por la moderación relativa de su línea editorial y la modernización de su formato y contenidos. En 1968 vuelve a ser medio de prensa del Movimiento Nacional y al año siguiente es finalmente es adquirido por figuras políticas relevantes del franquismo (Girón, Milans del Bosch, Moscardó...), quienes pronto lo convirtieron en órgano oficioso del franquismo opuesto a cualquier apertura o modernización de la dictadura de orientación democratizadora (búnker). Su difusión aumentó y también su influencia entre este sector ideológico.

En 1975 fue adquirido por la Confederación Nacional de Hermandades de Excombatientes y en la Transición democrática se convirtió en uno de los medios que se hizo eco del gran descontento que la política reformista del rey Juan Carlos I y especialmente Adolfo Suárez habían emprendido desde el régimen a partir del año 1976. Fue acusado de alentar la organización de golpes de estado contra el régimen democrático instituido a partir de 1977, principalmente a partir de la influencia que tenía entre oficiales del ejército. Uno de los temas donde más centró su atención fue la denuncia de la ineficacia de la lucha contra el terrorismo de ETA. El objetivo último era deslegitimar el proceso democratizador iniciado en el país. El colectivo Almendros y algunos oficiales del ejército publicaron algunos artículos de opinión en sus páginas, semanas antes del 23F que fueron considerados por algunos medios como institgadores del golpe, si bien judicialmente nunca se pudo demostrar la relación.