sábado, 13 de noviembre de 2010

Alfonso XIII: hijo póstumo; boda trágica, reinado frustado; exilio y muerte


Una acontecimiento trágico marcó los primeros años del reinado de Alfonso XIII: con motivo de su boda con Victoria Eugenia de Battenberg, en 1906, un atentado anarquista contra su persona provocó la muerte de casi una treintena de personas. Él y su esposa salieron ilesos, pero desde luego el hecho tuvo un notable valor simbólico trágico de lo que le esperaba en un futuro, a él y al país.

Nació Alfonso XIII en mayo de 1886. Durante el periodo comprendido entre la muerte de Alfonso XII y su mayoría de edad, adelantada a los 16 años, fue su madre, María Cristina de Habsburgo quien ocupó la regencia. A ella le tocó la dirección de la jefatura del estado en momentos tan penosos como los del Desastre.


Cuando en 1902 Alfonso XIII fue proclamado rey, muchos confiaban en que el nuevo reinado traería al país los cambios que parecían indispensables. Entre los partidos dinásticos, incluso, hubo quienes creyeron la necesidad de sumarse a la corriente de Regeneracionismo: Maura entre los conservadores; Canalejas entre los liberales. No tuvieron éxito. De hecho, el régimen de la Restauración pronto cayó en un profundo descrédito, principalmente tras la triple crisis de 1917. De hecho, el propio Alfonso XIII, acostumbrado a intervenir directamente en la gobernación del país proponiendo y destituyendo a Presidentes del Consejo -lo que hoy llamaríamos Presidente del Gobierno- acabó apoyando nada menos que un golpe de estado: el de Primo de Rivera, Capitán General de Cataluña, en septiembre de 1923.


La Dictadura, conservadora y en parte inspirada en la de Mussolini en Italia, sirvió apenas para encauzar el problema del orden público, la Guerra de Marruecos e impulsar una relativa modernización económica y administrativa. Pero pronto entró en crisis, y con ella, con la crisis de la Dictadura, la crisis final de la monarquía. Primo de Rivera dejó el poder en enero de 1930, pero Alfonso XIII apenas pudo mantenerse en el trono hasta abril de 1931, momento en el que partió al exilio tras la derrota de los partidos dinásticos (monárquicos) en las principales ciudades con motivo de la primeras elecciones municipales tras la dictadura. Y ya en el exilio, Alfonso XIII fue testigo, y en parte protagonista también, pero en la distancia, del devenir histórico del país hasta su muerte, en 1941: Segunda REpública, Guerra Civil, inicios de la Dictadura de Franco...