El éxito de la popular serie de TVE Cuéntame se justifica por el interés de todos por recuperar la memoria de unos años, los del final del franquismo y la transición democrática, que unos vivieron como testigos y protagonistas, o que sin haberlos vivido, suscitan curiosidad en las nuevas generaciones.
Estamos en clase estudiando ya la Constitución española de 1978. La hemos presentado como la norma básica, superior, de nuestro ordenamiento jurídico, y como expresión directa de la voluntad popular (soberanía). Desde el punto de vista de la Transición, es un punto de encuentro, de pacto, entre el franquismo reformista (o sea, los partidarios del franquismo que abogan por un presente y un futuro democrático) y la oposición democrática, partidaria de llegar a la democracia desde la "ruptura". La presentación que incorporamos nos ayuda a introducirnos en el proceso de elaboración y su contenido.
Un punto particularmente subrayado por los historiadores y los políticos de entonces y ahora es que la Constitución española de 1978 se basa en el consenso. Realmente, y con mucha diferencia, ha sido la constitución contemporánea española que ha contado con más apoyo político (derecho, centro, izquierda, nacionalistas...) y, al ser sometido a referendum popular el día 6 de diciembre de 1979, el proyecto constitucional aprobado previamente por las Cortes constituyentes fue ampliamente retificado. Pero propiamente dicho, la palabra "consenso" significa dos cosas: un acuerdo por mayoría de los participantes y que se atenúan las objeciones de la minoría disidente, que no está de acuerdo. Realmente hubo algunos diputados y senadores que votaron en contra o se abstuvieron, en todo caso, muy pocos: una parte minoritaria de Alianza Popular (no su líder, Fraga, que fue ponente constitucional), Euskadiko Esquerra (en contra), algunos de los senadores de designación real y la muy significativa abstención del PNV (Partido Nacionalista Vasco), disconformes por la fórmula recogida en la disposición Adicional Primera de reconocimiento de los derechos históricos (forales) de los territorios vascos. Cuando el proyecto de referendum fue sometido a votación, el sí ganó de modo abrumador, con la excepción del País Vasco, particularmente las provincias de Bizkaia y Gipuzkoa, donde la abstención fue mayoritaria y además hubo un volumen importante (pero minoritario) de votos contrarios entre los emitidos. El tema, el papel del PNV en el proceso constituyente, sigue siendo aún objeto de cierta controversia política. Su actual portavoz en el Congreso de los Diputados, Josu Erkoreka, en un reciente post comentaba este hecho histórico en clave política actual.
sábado, 2 de abril de 2011
Estamos estudiando con detenimiento la Transición democrática y particularmente las elecciones generales que se convocaron durante este periodo histórico: las de 1977, 1979 y 1982.
Tras cuatro décadas de dictadura, el país recuperaba la democracia y con ella un sistema político basado en el pluripartidismo. No olvidemos que fue en los primeros meses de política reformista de Suárez cuando desapareció el Movimiento Nacional.
Básicamente el sistema político español de aquella época quedó organizado de la siguiente forma.
Extrema derecha. Heredera del búnker, o sea, del grupo de franquistas que querían, a la muerte de Franco, prolongar la dictadura. Su líder principal era Blas Piñar. Se presentaron divididos a las elecciones de 1977 y no lograron representación alguna. En 1979 sí se presentaron unidos en Unión Nacional, y Blas Piñar (Fuerza Nueva) fue elegido diputado por Madrid. Tras el intento frustrado de golpe de estado de 1981, la extrema derecha perdió aún más presencia y no obtuvo representación alguna en las elecciones de 1982.
Alianza Popular (AP). Este partido surge como agrupación de grupos políticos de derecha liderados por Manuel Fraga, un político que había hecho carrera durante la dictadura (fue ministro de Información y Turismo), pero que al final del franquismo se había pronunciado claramente a favor de una transición democrática desde el reformismo (o sea, desde la "legalidad" franquista). Su propuesta política fue en buena medida apropiada por Suárez y UCD, por lo que se rodeó de dirigentes políticos que, aunque formalmente reformistas, se identificaban más como nostálgicos del franquismo. En las elecciones de 1977 obtuvo un mal resultado (16 diputados), resultado que aún empeoró más en las de 1979 al lograr sólo 9, ahora Fraga y Alianza Popular encabezando una coalición denominada Coalición Democrática. En 1982, Alianza Popular se presenta junto a un pequeño partido, el Partido Demócrata Popular, (democristianos, Alzaga), y obtiene unos buenos resultados, con aproximadamente el 26 % de los votos y 106 diputados.
Unión de Centro Democrático (UCD). Es el partido que se organiza alrededor de Adolfo Suárez en 1977, entonces Presidente del Gobierno. Agrupa a los antiguos franquistas inequívocamente reformistas, como Suárez, identificados comúnmente como azules, junto a dirigentes políticos de la antigua oposición democrática de centro (democristianos, liberales, socialdemócratas). Ganan las elecciones de 1977 y 1979, pero sin mayoría absoluta. El partido sufre una grave crisis desde 1980. De hecho Suárez dimitió en enero de 1981 como máximo dirigente y Presidente del Gobierno, siendo sustituido en este último cargo por Leopoldo Calvo Sotelo. UCD sufre un espectacular revés electoral en 1982 al obtener solamente 11 diputados. El partido acabó disolviéndose al año siguiente. De otra parte, pocos meses antes de las elecciones generales de 1982, Adolfo Suárez fundó un partido nuevo, también de centro, Centro Democrático y Social (CDS), con el que obtuvo dos diputados.
Nacionalistas de centro catalanes. Se presentan separados Convergencia Democrática de Catalunya (en PDC, liberales y socialdemócratas) y Unió Democrática de Catalunya (democristianos). Desde 1979 lo hacen ya en coalición: Convergència i Uniò (CiU). En las dos primeras legislaturas prestan un apoyo parlamentario limitado a los gobiernos de UCD. Sus máximos dirigentes son Jordi Pujol (que es President de la Generalitat desde 1980) y Miquel Roca.
Partido Nacionalista Vasco. Partido histórico que gana las elecciones en el País Vasco en las tres ocasiones (1977, 1979 y 1982), además de las elecciones autonómicas de 1980. Es la única gran formación política que no apoya la aprobación de la Constitución de 1978 (pide la abstención). Su máximo dirigente de la época, Xabier Arzallus.
Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Partido histórico español fundado por Pablo Iglesias en el siglo XIX. Al final de la dictadura se reorganiza de forma más eficaz al asumir la dirección los militantes del interior que vivían en la clandestinidad política (Felipe González, Secretario Gral.; Alfonso Guerra). En 1978 incorpora al Partido Socialista Popular de Tierno Galván que se había presentado con poco éxito (5 diputados) en las elecciones generales de 1977. El PSOE queda como principal partido de la oposición en las elecciones generales de 1977 y 1979, con 118 y 121 diputados respectivamente. Gana por amplia mayoría absoluta (48 % de votos, 202 diputados) las elecciones generales de 1982. Durante la Transición renuncia al marxismo y se convierte plenamente en un partido socialdemócrata.
Partido Comunista de España (PCE). Partido perseguido duramente durante la dictadura, su dirección se mantuvo en el exilio, pero con una fuerte presencia en el interior (CC.OO., organizaciones vecinales, universitarias...). Con dificultades, logró ser legalizado antes de las primeras elecciones generales, donde obtiene aproximadamente el 10 % de los votos y 20 diputados. Repite prácticamente resultado en 1979 (22 diputados) y sufre una fuerte caída en las de 1982 (4 diputados). Su máximo dirigente es Santiago Carrillo.
Extrema izquierda. Apenas logra representatividad en este periodo. Destaca el nacionalismo radical de izquierda en el País Vasco, donde Herri Batasuna (en la órbita de ETA) logra representación en las elecciones de 1979 y 1982 (3 y 2 diputados respectivamente).
Un especial del diario El Mundo, "30 años de democracia", nos aporta abundante e intersantísima información sobre estos contenidos y otros de naturaleza política referidos a la Transición Democrática.
Trabajamos ya el tema La Transición Democrática y al hacerlo resulta materialmente imposible no acercarnos al sistema de partidos que surge en las primeras elecciones democráticas tras la Dictadura franquista. En el periodo comprendido entre 1977 y 1982 se celebraron tres elecciones generales (o a Cortes), en jjunio de 1977, marzo de 1979 y octubre de 1982, y las primeras elecciones municipales (abril 1979) y autonómicas (a los parlamentos autonómicos) de Cataluña, País Vasco, Galicia y Andalucía. Nuestra atención se centra en este post en las elecciones generales y sus resultados.
Elecciones de junio de 1977. Se celebran de acuerdo a lo establecido en la Ley para la Reforma Política, la última Ley Fundamental franquista, aprobada en su momento por las Cortes Españolas y ratificada en referéndum. Aunque el objeto de elección es ya verdaderamente un parlamento (Cortes Generales: Congreso de los diputados y Senado), se mantuvo formalmente aún la denominación Cortes Españolas. En ellas participaron todos los partidos legalizados, incluido el PCE. Aunque formalmente cuando se realizó la elección de los diputados y los senadores no se hizo con la consideración de que iban a ser Cortes constituyentes, de facto sí lo fueron. Fue el propio rey Juan Carlos I, en la sesión constitutiva, quien indicó que la finalidad básica iba a ser esa: elaborar y aprobar una Constitución. El resultado final fue la aprobación del proyecto de Constitución, tras un largo e intenso proceso, en octubre de 1978. Se ratificó por referéndum popular el 6 de diciembre de 1978.
Las segundas elecciones generales se celebraron el 1 de marzo de 1979. No son ya elecciones a Cortes constituyentes, sino constitucionales, porque la Constitución ya estaba aprobada y no había previsión alguna de que fuese a reformarse. La Constitución recogía además ya, de forma clara e inequívoca, la nueva denominación del Parlamento, Cortes Generales, que de hecho es la tradicional que tuvo en España en la edad contemporánea.
La segunda legislatura, la de las Cortes Generales elegidas en marzo de 1979, no cubrió el periodo máximo ordinario previsto en la Constitución, cuatro años, porque el entonces Presidente del Gobierno, Leopoldo Calvo Sotelo, procedió a la "disolución anticipada". Las terceras elecciones generales (a Cortes Generales) se celebraron el 28 de octubre de 1982.
miércoles, 30 de marzo de 2011
Pocos personajes históricos del siglo XX en España han sido merecedores, a la vez, de tan encendidos elogios como acérrimas críticas como María Dolores Ibarruri, conocida comúnmente como Pasionaria. Fue dirigente del PCE durante la Guerra Civil y, exiliada en la URSS, mantuvo un protagonismo de primer orden en la vida del partido en el que militó. No vamos a centrarnos aquí en su trayectoria de esa época, que de hecho ya ha sido objeto de reseña en este mismo blog. Nuestra atención se situará exclusivamente en sus últimos años de vida, ya en España. Fue, de hecho, un personaje relevante de la Transición Española, fundamentalmente desde su valor de símbolo de la superación de la división de la Guerra Civil. La conocidísima canción de Ana Belen era muy popular, especialmente entre quienes veían en ésta una reivindicación de la memoria de la lucha antifranquista durante la dictadura.
Ibarruri, igual que otros exiliados políticos españoles, regresaron en las semanas previas a la celebración de las primeras elecciones democráticas tras la Dictadura franquista, en junio de 1977. Como candidata del PCE por la provincia de Asturias, fue elegida diputada, como también lo fue en las últimas elecciones de la Segunda República, en febrero de 1936. Por su muy avanzada edad, le correspondió presidir la mesa de edad constitutiva del Congreso de los Diputados en su primera sesión. Coincidieron en aquella legislatura, la primera democrática y finalmente "constituyente", dirigentes políticos que hasta hacía muy poco tiempo habían estado enfrentados, unos alineados con el franquismo, otros en la oposición antifranquista, algunos incluso exiliados, o que habían sufrido cárcel por motivos políticos.
Pasionaria junto a Rafael Alberti, en la Mesa del Congreso de los Diputados. 1977.
El edificio, que simula una construcción medieval, realmente fue levantado a finales del siglo XIX, y su valor artístico es limitado. No así sucede con su valor histórico. En él se desarrolló buena parte de la actividad oficial del estado durante la Dictadura de Franco, incluida la celebración de algún consejo de ministros. También fue en el Pazo de Meirás donde el general Franco se restableció de la grave operación quirúrgica a la que fue sometido en el verano de 1974, de gravedad tal que incluso obligó a que el entonces Príncipe de España, don Juan Carlos de Borbón, asumiera durante unas semanas de forma interina la jefatura del estado.
Realmente las contribuciones han sido bastante buenas, algunas excelentes. Ahora se trata, a efectos ya de evaluación del tercer trimestre, de compartir la entrevista de cada grupo en el blog colaborativo. Cada grupo puede publicar la suya "ocupando" un post o entrada. Invitaremos a todos a que no solamente puedan publicar comentarios sino también a publicar en el blog. Se puede también, tal como han planteado algunos grupos, hacer una representación o interpretación dramática, tanto en audio como en audio y vídeo, eso sí, en ambos casos, con la condición de publicarla online, en la Red. Disponemos de medios y recursos para ello.
Nos adentramos en el estudio de los primeros meses de la Transición Democrática, extremadamente intensos desde la perspectiva de la política: muerte de Franco, proclamación de Juan Carlos de Borbón como nuevo Jefe del Estado, constitución de la Platajunta, sustitución de Arias Navarro por Adolfo Suárez como Presidente del Gobierno, primeras medidas reformistas del Presidente Suárez, Ley para la Reforma Política, amnistía..., acontecimientos todos que fueron vividos por millones de españoles como el cierre de una etapa histórica y el inicio de otra, de más libertad, democrática... El cine español ha retratado esa época, mejor probablemente desde la perspectiva social que desde la política. Entre las películas que nos ayudan a comprender esos años, destacamos aquí dos, de José Luis Garci como director: Asignatura Pendiente (1977) y Solos en la madrugada (1978).
Asignatura Pendiente sigue siendo hoy una referencia imprescindible para comprender la frustración que la falta de libertades produjo en una generación de españoles que vivió la apertura democrática desde una edad madura, conscientes de lo diferente que hubiesen sido sus mejores años, los de la juventud, en un contexto social y político más abierto y tolerante. Garci se acerca a la vida de un joven abogado progresista, José, que vive con desencanto su separación matrimonial en una época en la que esta situación aún era muy excepcional. Intenta recuperar una relación de pareja, en este caso con una ex-compañera y amiga de la universidad, Elena, víctima de un matrimonio convencional sin amor y del que los prejuicios de la época le impide huir. El divorcio, la censura, la represión de la oposición antifranquista, la posición de marginalidad social de la mujer y de subordinación al hombre, todo ello queda reflejado en la primera gran película de Garci.
Desde una perspectiva periodística y ambientada unos meses después, Solos en la madrugada es también otra película imprescindible para aproximarnos a la sociología española de la primera transición democrática. Jose (también protagonizado por José Sacristán y con una caracterización análoga a la del abogado de Asignatura pendiente) es un periodista de éxito, conductor de un programa de radio de madrugada que entabla una particular relación con su audiencia. El reclamo es similar al de Asignatura pendiente: favorecer el autoconocimiento de una generación de españoles que aún ve con dificultad y temor su encuentro con las libertades tras la desaparición de la dictadura franquista. El argumento de la película cuenta con la narración radiofónica de, tal vez, el más simbólico acontecimiento de la Transición, la legalización del PCE, al que pertenecía desde la clandestinidad el protagonista.
Treinta y cinco años después, nuevas generaciones de españoles nos reencontramos con un pasado que no vivimos de forma consciente en primera persona, el tardofranquismo y la primera transición. Películas como las dos reseñadas de Garci, alguno de cuyos fragmentos veremos juntos -especialmente el monólogo final de despedida del programa de José Sacristán en Solos en la madrugada que utilizaremos en una actividad de clase-, nos permiten conocer cómo vivieron y cómo sintieron esos momentos históricos nuestros padres y abuelos, qué marca dejó en ellos lo que Garci denominó con gran acierto como "los años oscuros", y comprender mejor los móviles de sus actos y sus percepciones, de entonces y más recientes.
jueves, 3 de marzo de 2011
En clase nos despedimos ya del franquismo y nos adentramos, con fuerza y determinación, en la Transición Democrática. El nuevo periodo, de apertura democrática, trajo consecuencias sociales y políticas muy relevantes. También afectaron al ámbito de las relaciones sociales y culturales con Latinoamérica. Durante el franquismo, España no mantuvo unas relaciones normalizadas con la totalidad de los países de Iberoamérica. Junto a las relaciones muy estrechas, por ejemplo, con Argentina, había otros estados con las que éstas eran poco más que estrictamente formales, sin contemplar los estrechísimos vínculos culturales y sociales, históricos existentes. En algún caso, incluso, no había relaciones diplomáticas directas, caso por ejemplo de México, que mantuvo el reconocimiento del gobierno republicano en el exilio hasta 1976.
Durante la Transición hubo un particular empeño por normalizar y fortalecer estas relaciones, y no sólo en el ámbito de la cooperación política y económica, sino también en la cultural. En este sentido hubo algunas iniciativas populares singulares, como el programa de variedades 300 millones, de TVE, televisión pública y única del momento, y emitido en una veintena de países de Iberoamérica. Su emisión en España, en horario estelar, se mantuvo entre 1977 y 1983, y la dirección corrió a cargo de Gustavo Pérez Puig, realizador de televisión y director de teatro, además de persona estrechamente vinculada a Adolfo Suárez y la presidencia del Gobierno en aquella época. Fueron varios los presentadores que tuvo, algunos consagrados ya, como Jana Escribano o Tico Medina, y otros que se valieron de él par impulsar carreras profesionales recién iniciadas, como nuevos rostros de la nueva época, como Ladislao Azcona o Pepe Domingo Castaño.
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