Ahora que el curso está próximo a su final y en clase estamos inmersos en la presentación de las producciones multimedia de la Webquest Good Bye, Lenin!, ahora más que nunca, ánimo y adelante.
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domingo, 2 de junio de 2013
De "La batalla de Argel" y nuestras clases sobre la descolonización de África
Hace unos días "descubrimos" en clase La batalla de Argel (Pontecorvo, 1965). Probablemente pocos adivinaban lo interesante que resultaba esta película y lo muy útil que nos iba a ser para conocer más y mejor las causas que llevaron a la descolonización de África al final de la Segunda Guerra Mundial en el muy buen ejemplo de la Argelia francesa. Es cierto que la dominación de Francia presentó características peculiares, especialmente la presencia y la resistencia de una minoría bastante numerosa de colonos metropolitanos, pero aún así este proceso nos permite comprobar cómo normalmente las potencias coloniales resistieron las propuestas descolonizadoras de los movimientos de liberación nacional de los países colonizados. También pudimos comprobar cómo la descolonización de Argelia y la descolonización de África y Asia en general hemos de entenderla en el contexto de la Guerra Fría, de cómo la URSS quería aprovechar el desmoronamiento de los viejos imperios coloniales europeos, especialmente el británico y el francés, para extender su influencia por el mundo, y como EE.UU., país imperialista pero de tradición anticolonialista, tuvo que interpretar un incómodo papel, en algunos casos abandonando a su suerte a aliados occidentales en sus propósitos de resistir la descolonización. Tal vez el caso de Argelia, también el de la crisis del canal de Suez, vista también en clase, son buenos ejemplos de esa política norteamericana.
La película fue un gran éxito aunque en Francia tuvo que superar muchas dificultades para su distribución pues su contenido no dejaba precisamente en buen lugar a los colonizadores. De hecho lfue una producción italo-argelina de claro contenido propagandístico donde, tal como hemos podido comprobar al verla, se reivindicaba el papel principal del FLN en la independencia de Argelia. Como anécdota podemos apuntar que la BSO, pese a ser de Ennio Morricone, formalmente esta autoría no consta en los créditos de la película.
Ahora que el curso está próximo a su final y en clase estamos inmersos en la presentación de las producciones multimedia de la Webquest Good Bye, Lenin!, ahora más que nunca, ánimo y adelante.
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Luis Miguel Acosta
en
21:26
Etiquetas: Argelia, cine, descolonización, FLN, Francia, Guerra Fría, la batalla de Argel, Morricone 0 comentarios
domingo, 26 de agosto de 2012
Vísteme despacio que tengo prisa: historias automovilísticas; Louis Renault y el nazismo
Las vacaciones se aproximan a su final y el próximo curso está ahí, cerca. Cerramos el ciclo Verano de historias olímpicas, dedicado al deporte y que tanto interés ha merecido por parte de muchos de nuestros seguidores, y a muy pocas semanas ya de que Historia_a_por_Todas regrese a sus quehaceres de apoyo al estudio de nuestros propios estudiantes, nos damos margen para otro ciclo de relatos de historia centrados en temas de interés sugeridos. Sí, "vísteme despacio que tengo prisa", porque en estos días nos vamos de historias automovilísticas asombrosas, estirando las vacaciones, y empezamos con el fundador de una de las más conocidas empresas automovilísticas mundiales actuales: Louis Renault.
Pocos saben que la actual empresa automovilística Renault ha sido durante muchos años, desde 1945, una empresa pública del Estado francés nacionalizada pocas semanas después de que el país fuese liberado de la ocupación nazi. En momentos de revancha entre franceses, quienes fueron acusados de colaboracionismo con la Alemania nazi corrieron mala suerte. Algunos fueron simple ajusticiados, en plazas y calles; otros sufrieron persecución judicial y fueron condenados a distintas penas. Entre los que "perdieron" por la guerra en Francia estuvo Louis Renault. Hoy Renault es una empresa con mayoría de capital privada pero donde aún el Estado francés tiene una participación minoritaria.
La historia de Louis Renault es la de un pionero en la automoción en Europa. Con apenas 21 años construyó su primer vehículo a partir de la adición de una rueda al triciclo De Dión y añadiéndole una tansmisión al vehículo, caja de tres velocidades y marcha atrás. Fue, además de pionero y creativo, un aventurero. Participó en las primeras carreras deportivas de coches y los Juegos Olímpicos de 1900. Pero no se quedó unicamente. Su espíritu de aventura y gusto por el riesgo también le llevó al mundo de los negocios. Junto a sus hermanos Marcel y Fernand fundó Renault frères (Hermanos Renault) en 1900, aunque en apenas ocho años acabó convirtiéndose en el propietario único de la empresa.
Lo que empezó siendo una pequeña empresa mecánica de apenas 60 trabajadores en 1900 se convirtió en apenas 30 años en un emporio de la industria automovilística francesa y europea que empleaba a unos 20000 trabajadores. El éxito de Louis Renault se basaba en la incorporación a la automoción de muchos de los más modernos métodos organizativos del trabajo -por ejemplo el fordismo- y adelantos tecnológicos a sus productos. Fue de los primeros productores de carros de combate y el apoyo de su empresa fue decisivo para la victoria de Francia en la Primera Guerra Mundial. Los años veinte y treinta fueron de gran prosperidad del negocio y de rivalidad con otros constructores, en su caso especialmente con André Citröen. No obstante, cuando Citröen vendió su negocio a mediados de los treinta a Michelin, Louis Renault se convirtió en la referencia principal de la potentísima industria francesa del motor.
La ocupación alemana de Francia tras el armisticio de 1940 afectó a la empresa Renault. Sus fábricas pasaron a esta bajo administración del III Reich. Es aquí donde las versiones sobre el papel de Louis Renault difieren. Para la Resistencia, Louis Renault fue un entusiasta colaboracionista que puso sus medios industriales al servicio de la Alemania nazi. Renault produjo camiones y reparó tanques para el Ejército alemán (la Wehrmacht). Incluso se benefició de relaciones familiares con el gobieno colaboracionista de la Francia de Vichy. Para él y su familia -que aún hoy intenta su restablecimiento público- esa colaboración fue forzada, en contra de su voluntad, estando él ya gravemente enfermo. Lo cierto es que fue encarcelado en el verano de 1944 y a los pocos meses, en octubre de ese mismo año, murió en prisión. La empresa fue nacionalizada el 1 de enero de 1945.
Años después su familia prosigue su lucha por reivindicar la figura del fundador del imperio automovilístico. En el terreno económico, el objetivo ha sido conseguir una indemnización por la expropiación de 1945. Tras años de batalla judicial, el pronunciamiento de la Justicia francesa le ha resultado adverso. No obstante, con independencia del interés económico o no de los nietos de Louis Renault lo cierto es que esta historia reabre aún el fantasma del colaboracionismo de buena parte de la sociedad francesa con la ocupación nazi, en parte silenciada y pública e interesadamente reducida a una élite de la sociedad de aquella época.
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Luis Miguel Acosta
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2:41
Etiquetas: automóvil, colaboracionismo, Francia, Louis Renault, Segunda Guerra Mundial 0 comentarios
lunes, 29 de agosto de 2011
Las vacaciones de verano acaban y seguimos con nuestra línea del tiempo, con sugerencias de películas de cine histórico apropiadas para abordar contenidos de historia correspondientes al siglo XX. Y seguimos también centrados en la Segunda Guerra Mundial. Dejamos atrás momentáneamente los frentes de batalla, los bombardeos sobre las ciudades, y reparamos en la situación vivida -más bien sufrida- de represión de grupos étnicos, políticos y sociales en retaguardia. Películas sobre el holocausto, en general sobre el intento de exterminio del pueblo judío durante la Segunda Guerra Civil hay muchas, pero nuestro interés se va a situar hoy en dos ambientadas en la Francia colaboracionista de Vichy, una muy reciente, La redada (La Rafle, Bosch, 2010), y otra no tanto, una verdadera joya, Adiós muchachos (Louis Malle, 1987).
Después de la firma del armisticio entre Alemania y Francia, el territorio de esta última queda dividida en dos: una parte plenamente ocupada por los alemanes, incluida la capital histórica, París, y una segunda bajo un gobierno francés propio, formalmente independiente, pero en estrecha relación de colaboración con la Alemania de Hitler. Surge así un nuevo régimen conservador de inspiración fascista en mayor o menor medida, con el general Petain como Jefe del Estado, y con gobiernos que en mayor o menor medida colaboraron con el esfuerzo de guerra del Eje durante el periodo comprendido entre el verano de 1940 y el otoño de 1944. Opuesto a este estado de cosas, en la Francia ocupada por los nazis y la Francia de Vichy, lucharon desde el interior la Resistencia, clandestinamente, y desde el exterior, como una fuerza aliada más, Francia Libre del general De Gaulle.
Nuestra atención hoy, no obstante, se va a centrar en uno de los capítulos de la colaboración francesa con la Alemania nazi: la participación en las redadas para la detención y la deportación de judíos franceses y que las autoridades nazis impusieron a la Francia de Vichy y en la que también colaboró la policía francesa de la zona ocupada. En los primeros años, las autoridades de Vichy dictaron leyes discriminatorias muy severas contra la población judía, en la línea de las también dictadas por Mussolini en Italia, pero no se produjeron deportaciones. El régimen de Vichy se mostró rabiosamente antisemita y utilizó argumentos xenófobos y racistas hacia esta minoría en su abundante propaganda, tal como podemos ver en el documental que se presenta posteriormente. No obstante, no se produjeron hasta 1942 deportaciones, cuando, bajo presión alemana, se tomó la decisión de, primero confinar en campos de concentración franceses (especialmente en el tristemente famoso de Drancy, en las afueras de París) a los judíos, como paso previo a la deportación por vía ferroviaria a los campos de exterminio de Europa Central. Con motivo de la más espectacular redada contra los judíos franceses, acaecida el día 16 de julio de 1942, fueron detenidos unos 13.000 judíos, de los cuales aproximadamente 7000, muchos ancianos y niños, fueron confinados en el Velódromo de Invierno de París, en condiciones de higiene y alimentación pésimas. Posteriormente casi todos ellos acabaron siendo deportados. Formaron parte del grueso de aproximadamente 40.000 judíos franceses que acabaron su vida en Auschwitz.
Nuestra atención hoy, no obstante, se va a centrar en uno de los capítulos de la colaboración francesa con la Alemania nazi: la participación en las redadas para la detención y la deportación de judíos franceses y que las autoridades nazis impusieron a la Francia de Vichy y en la que también colaboró la policía francesa de la zona ocupada. En los primeros años, las autoridades de Vichy dictaron leyes discriminatorias muy severas contra la población judía, en la línea de las también dictadas por Mussolini en Italia, pero no se produjeron deportaciones. El régimen de Vichy se mostró rabiosamente antisemita y utilizó argumentos xenófobos y racistas hacia esta minoría en su abundante propaganda, tal como podemos ver en el documental que se presenta posteriormente. No obstante, no se produjeron hasta 1942 deportaciones, cuando, bajo presión alemana, se tomó la decisión de, primero confinar en campos de concentración franceses (especialmente en el tristemente famoso de Drancy, en las afueras de París) a los judíos, como paso previo a la deportación por vía ferroviaria a los campos de exterminio de Europa Central. Con motivo de la más espectacular redada contra los judíos franceses, acaecida el día 16 de julio de 1942, fueron detenidos unos 13.000 judíos, de los cuales aproximadamente 7000, muchos ancianos y niños, fueron confinados en el Velódromo de Invierno de París, en condiciones de higiene y alimentación pésimas. Posteriormente casi todos ellos acabaron siendo deportados. Formaron parte del grueso de aproximadamente 40.000 judíos franceses que acabaron su vida en Auschwitz.
La sociedad francesa, que en una parte no desdeñable colaboró con las políticas antisemitas del III Reich, intenta recuperar la memoria histórica de estos hechos. Al acabar la guerra hubo una fuerte represión del colaboracionismo -nuestro blog de hecho se hace eco de ello en un post-, pero no se indagó suficientemente en las causas que llevaron a una sociedad como la francesa a colaborar con estas conductas represivas. Las dos películas reseñadas al inicio del post, incluidad en nuestro menú de recomendaciones cinematográficas históricas en la línea de Dipity que construimos, nos pueden ayudar mucho y bien a conocer con más detalle estos hechos.
Publicado por
Luis Miguel Acosta
en
17:50
Etiquetas: cine, dipity, Francia, Segunda Guerra Mundial, Vichy 0 comentarios
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