martes, 4 de septiembre de 2012

Vísteme despacio que tengo prisa: historias automovilísticas; el ocho de Eduardo Barreiros

Publicidad de camiones Barreiros con el popular logo del ocho. Fuente: alicantevivo.org

Seguimos en días previos al inicio del nuevo curso y de conclusión de las vacaciones escolares (las docentes ya han acabado), y nos "entretenemos" con nuestra serie histórica sobre grandes personajes de la industria del automóvil: Louis Renault, Enzo Ferrari y hoy, Eduardo Barreiros


La prodigiosa historia de Barreiros se inicia en la posguerra con la explotación de una modestísima línea de autobuses en Galicia. Persona con grandes inquietudes técnicas, fabricó autobuses exclusivos para su empresa a través de la reconstrucción de unidades en desuso. No obstante, su gran aportación va a ser la realización de transformaciones de motores de gasolina a diesel, inicialmente para sus propios autobuses de línea. Pronto patenta estas transformaciones. De hecho se le considera el gran introductor del diesel en vehículos industriales y de transporte en España en una época, años cincuenta y sesenta, donde este combustible no gozaba de la actual penetración en el mercado del automóvil. En los años cincuenta funda Barreiros Diesel, especializada en la fabricación de motores EB-6 de tecnología Barreiros para su uso en camiones, autobuses, taxis, grupos electrógenos.... 


No obstante, la popularidad de Barreiros vendrá dada fundamentalmente por la fabricación directa de coches y vehículos comerciales e industriales en serie. El emblema de Barreiros, el ocho, llegó a llevarlo la mitad de los vehículos industriales españoles. A través de una asociación con la multinacional Chrysler firmada en 1962, su factoría de Villaverde (Madrid) fabrica modelos de las marcas Dodge y Simca. Sus coches se comercializan en España pero fundamentalmente se destinan a la exportación. Se distribuyen en España con una novedosa fórmula de financiación aplazada para la época que hace que sus ventas aumenten de forma espectacular en los años del desarrollismo franquista. 

La aventura industrial en el mundo del automóvil de Barreiros prácticamente desaparece a principios de los setenta cuando vende su participación de Barreiros Chysler a la propia Chrysler. Su labor empresarial se orienta a otros terrenos (explotación petrolífera, minería, sector inmobiliario...). No obstante, en 1978 regresa al sector para continuar con el desarrollo y la producción de motores diesel a tavés de Dimisa (Diesel Motores Industrias S.A.). Sus últimos años los ocupa básicamente en programas de desarrollo de motores industriales en la Cuba de Fidel Castro.


La Fundación Barreiros mantiene vivo el legado del industrial. Un museo dedicado a su figura fue inaugurado en 1998, apenas seis años después de su muerte. El documental "Barreiros: motor humano", que compartimos aquí, nos ayuda a conocer en profundidad la vida de probablemente el más importante fabricante e industrial del automóvil en España del siglo XX.