sábado, 1 de septiembre de 2012

Vísteme despacio que tengo prisa: historias automovilísticas; Enzo Ferrari y la Fórmula Uno


Las vacaciones laborales concluyen y las escolares, casi, y seguimos en estos días de transición de "vísteme despacio que tengo prisa" con nuestras historias automovilísticas. La última la dedicamos a Louis Renault y su historia de colaboración con el nazismo. Hoy nos acercamos a la figura de uno de los padres de la Fórmula 1, el fundador de la escudería y la marca de automóviles deportivos de  lujo Ferrari, Enzo Ferrari.


La vida de Enzo Ferrari, como la de otros pioneros en la industria del automóvil, es realmente prodigiosa. En los años veinte intenta convertirse en un competidor en carreras de coches. Entra en relación con Alfa Romeo, uno de los constructores más reputados del momento en Italia, para competir en su escudería. Al final su voluntad fracasada de piloto se reconvierte en constructor. En 1929 funda la escudería Ferrari como gestor deportivo de Alfa Romero. En la década siguiente ya se independiza cuando Alfa opta por emprender una trayectoria en solitario como competidor de carreras. Ferrari también pasa a ser constructor de automóviles. 

La Segunda Guerra Mundial afecta a la vida de escudería y fábrica de coches. Bombardeada por los aliados esta última, logra volverla a poner en pié y retomar la producción. En 1947 la marca se relanza y adopta su emblema, el cavallino rampante, y en los cincuenta alcanza fama mundial como escudería claramente dominante en las carreras de Formula 1. Todavía hoy sigue siendo uno de los principales constructores de coches de Formula 1. Entre los conductores que han sido ganadores del Campeonato mundial de pilotos de Fórmula 1 con Ferrari podemos destacar al célebre Niki Lauda, Didier Peroni, Alan Prost y en la década pasada, Michael Schumacher. No obstante, tal vez el piloto con el que mantuvo una relación más profunda y fraternal, por recordarle mucho su juventud, fue el malogrado Gilles Villeneuve. En 1988 murió Enzo Ferrari a los 90 años pero el mito está tal vez ahora más presente que nunca. Su imperio de las carreras de fórmula uno y los vehículos deportivos exclusivos vive actualmente una época dorada que pocos asocian hoy día a los dificilísimos comienzos de su trayectoria personal y profesional. Una película Ferrari (Carlei, 2003) hace memoria de su vida.