martes, 14 de abril de 2009

Crisis de la Guerra Fría de los 80


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Paula y Beatriz han tenido muy buena idea al escoger dos crisis poco conocidas de la Guerra Fría de los ochenta, casi al final del periodo: el boicot a los Juegos Olímpicos de 1980 y 1984, y la Guerra entre Iraq e Irán.


Los Juegos Olímpicos de Moscú de 1980 fueron boicoteados por varios estados occidentales encabezados por EE.UU. como represalia por la invasión soviética de Afganistán. Los soviéticos y varios de sus aliados dieron respuesta a este hecho boicoteando la participación en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles de 1984. No obstante, ambos boicots no han sido los únicos de la Historia del Olimpismo ni los únicos desarrollados en el contexto de la Guerra Fría. Nuestro propio blog, en el pasado verano, dedicó un post al boicot de los Juegos Olímpicos de Moscú por España.


La Guerra entre Irán e Iraq fue un conflicto entre dos estados musulmanes enfrentados, en aquel entonces, por motivos básicamente religiosos. En Irán acababa de triunfar la revolución chiíta y el dictador de Iraq, Sadamm Hussein, miembro de la minoría sunní de su país, vio este ascenso como un riesgo para la propia estabilidad de su régimen. Fue una guerra atroz que concluyó en tablas tras muchos años de lucha. Iraq fue apoyada discretamente por los EE.UU. y otros países occidentales -discreción que les llevó a suministrarles armamento químico-, y los iraníes, en parte, por la URSS.