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sábado, 20 de octubre de 2012

Del Partido Nacionalista Vasco (EAJ-PNV) actual y de su fundador, Sabino Arana (HE)



Actualidad. Faltan apenas unas horas para que se celebren las elecciones autonómicas vascas de 2012 y a través de los medios de comunicación se cuelan siglas de partidos y coaliciones políticas, algunas muy reconocibles porque se corresponden a formaciones políticas de ámbito estatal, otras mucho menos, por ser exclusivas del País Vasco. Entre estas últimas destaca EAJ-PNV, el partido más representativo del nacionalismo vasco.

El PNV es un partido histórico fundado en 1895 por Sabino Arana. El nacionalismo vasco hunde sus raíces en la reivindicación del carácter singular, diferenciado, del pueblo vasco, simbolizado fundamentalmente por su lengua y su cultura, en el marco político de los estados español y francés. Las provincias vascas y Navarra, tras la Tercera Guerra Carlista, habían perdido buena parte de los privilegios o fueros que les había reconocido la Corona durante siglos. El intento uniformizador y centralizador del Estado liberal no dejó apenas margen al reconocimiento de estas singularidades políticas propias de la monarquía del antiguo régimen. También el estado liberal y especialmente la industrialización impusieron en las tierras vascas un proceso de intensa castellanización o españolización cultural y lingüística, en buena medida fruto de la inmigración de trabajadores de otros territorios del Estado español que fueron a trabajar en las minas y la pujante industria. También la burguesía, residente en las ciudades (Bilbao, San Sebastián...), mayoritariamente liberal, veía con recelo la influencia de la Iglesia y los valores tradicionales vinculados con la lengua y la cultura vascas, muy presentes aún en el mundo rural.

En este contexto histórico Sabino Arana, fundador del PNV, ideador de la ikurriña, simboliza como pocos ese proceso de transición ideológica y política de muchos vascos desde el carlismo y el tradicionalismo hacia el nacionalismo, en su versión más original y cercana, el vizcainismo . No obstante, su actividad política relevante no llega hasta 1893 cuando hizo público el denominado Juramento de Larrazabal, una exposición razonada básica de su programa político.

En esos momentos, el movimiento del que formaba parte aún se debatía entre el tradicionalismo fuerista y la corriente suya, claramente independentista, denominada aranista. En 1895 Sabino Arana funda el Partido Nacionalista Vasco, partido que ha simbolizado durante décadas (Restauración, Segunda República, Guerra Civil, exilio franquista y restablecimiento democrático) el nacionalismo vasco . El partido, radicalmente antiespañolista hasta finales de siglo -incluso Arana fue procesado por manifestar sus simpatías por EE.UU. durante la Guerra de Cuba-, adoptó posteriormente posiciones más moderadas y posibilistas en los últimos años, coincidentes con los últimos de su fundador, que murió muy joven, apenas 38 años, en 1903.


El programa político de Arana y su pensamiento han sido objeto de estudio. Ha suscitado adhesiones y críticas muy profundas. El corto documental que aquí compartimos ofrece un compendio de opiniones que abordan el análisis del personaje desde puntos de vista muy diversos.

lunes, 8 de noviembre de 2010

La Guerra de Cuba y de los "Héroes del 98".


Nos hemos adentrado ya en uno de los capítulos más tristes de la Historia de España contemporánea: la Guerra de Cuba. Algunas ideas son recurrentes y las hemos trabajado bien en clase: decadencia colonial española frente al expansionismo ultramarino de otras potencias europeas (Gran Bretaña, Francia, incluso Alemania...), un gobierno español prisionero de los intereses de la oligarquía colonial peninsular en Cuba, la arrogancia de EE.UU. que antes de entrar en guerra había planteado la compra de la isla, los soldados de reemplazo que no podían pagar la redención del servicio militar obligatorio.

El resultado es bien conocido: iniciada la Guerra en 1895, en 1898 se incorpora EE.UU., y con ellos, el conflicto se resuelve de forma rápida y contundente contra España. Por medio del Tratado de París, básicamente, España reconoce su derrota: se acepta la independencia de Cuba y se cede Puerto Rico, Guam y Filipinas, a EE.UU.

Ya sabemos que normalmente en la memoria colectiva de los pueblos y las naciones suele haber poco espacio para el recuerdo de las derrotas. La batalla naval de Santiago de Cuba y el heroico comportamiento del almirante Cervera y sus marineros no es una excepción. Informe Semanal, programa de TVE, hace unos años dedicó un reportaje interesantísimo, "Los héroes olvidados del 98", al estudio de la batalla y dar cuenta de la misión oficial española que quiere recuperar los restos y la memoria de los marineros españoles que murieron. Imprescindible.